Economia i Aristòtil

El Francisco, un company del Seminari d’Economia Crí­tica Taifa m’envia un recull de textos extrets de la Polí­tica d’Aristòtil sobre l’economia i alguns conceptes que sovint pensem que van sorgir al S.XIX.

DIFERENCIA DEL VALOR DE USO –VALOR DE CAMBIO.
“Toda propiedad tiene dos usos que le pertenecen esencialmente, aunque no de la misma manera: el uno es especial a la cosa, el otro no lo es. Un zapato puede a la vez servir para calzar el pie o para verificar un cambio. Por lo menos puede hacerse de él este doble uso. El que cambia un zapato por dinero o por alimentos, con otro que tiene necesidad de él, emplea bien este zapato en tanto que tal, pero no según su propio uso, porque no habí­a sido hecho para el cambioâ€?

EL INTERCAMBIO NO ES UN ESTADO NATURAL.
“Otro tanto diré de todas las demás propiedades; pues el cambio, efectivamente, puede aplicarse a todas, puesto que ha nacido primitivamente entre los hombres de la abundancia en un punto y de la escasez en otro de las cosas necesarias para la vida. Es demasiado claro que en este sentido la venta no forma en manera alguna parte de la adquisición naturalâ€?.

LA CREACION DEL DINERO.
“Se convino en dar y recibir en los cambios una materia que, además de ser útil por sí­ misma, fuese fácilmente manejable en los usos habituales de la vida; y así­ se tomaron el hierro, por ejemplo, la plata, u otra sustancia análoga, cuya dimensión y cuyo peso se fijaron desde luego, y después, para evitar la molestia de continuas rectificaciones, se las marcó con un sello particular, que es el signo de su valor. Con la moneda, originada por los primeros cambios indispensables, nació igualmente la venta, otra forma de adquisición excesivamente sencilla en el origen, pero perfeccionada bien pronto por la experiencia, que reveló cómo la circulación de los objetos podí­a ser origen y fuente de ganancias considerablesâ€?.

DINERO QUE GENERA DINERO
“He aquí­ cómo, al parecer, la ciencia de adquirir tiene principalmente por objeto el dinero, y cómo su fin principal es el de descubrir los medios de multiplicar los bienes, porque ella debe crear la riqueza y la opulencia.â€?

En otra traducción diferente:
Pero ese otro arte del comercio consiste en la producción de dinero no de cualquier otro modo, sino tan sólo mediante el cambio de tales productos. ésta es precisamente la que parece moverse en torno a la moneda, ya que la moneda es el elemento básico y el fin del comercio. Esta riqueza sí­ que carece de lí­mites…

DIFERENCIACION DE RIQUEZA Y DINERO (CAPITAL)
Esta es la causa de que se suponga muchas veces que la opulencia consiste en la abundancia de dinero, como que sobre el dinero giran las adquisiciones y las ventas; y, sin embargo, este dinero no es en sí­ mismo más que una cosa absolutamente vana, no teniendo otro valor que el que le da la ley, no la naturaleza, puesto que una modificación en las convenciones que tienen lugar entre los que se sirven de él, puede disminuir completamente su estimación y hacerle del todo incapaz para satisfacer ninguna de nuestras necesidades. En efecto, ¿no puede suceder que un hombre, a pesar de todo su dinero, carezca de los objetos de primera necesidad?, y ¿no es una riqueza ridí­cula aquella cuya abundancia no impide que el que la posee se muera de hambre?15.

¿ES ILIMITADA LA MULTIPLICACION DEL CAPITAL?
El dinero es el que parece preocupar al comercio, porque el dinero es el elemento y el fin de sus cambios; y la fortuna que nace de esta nueva rama de adquisición parece no tener realmente ningún lí­mite.

DIFERENCIA ENTRE ECONOMIA REAL Y ECONOMIA ESPECULATIVA.
La adquisición comercial no tiene por fin el objeto que se propone, puesto que su fin es precisamente una opulencia y una riqueza indefinidas. Pero si el arte de esta riqueza no tiene lí­mites, la ciencia doméstica los tiene, porque su objeto es muy diferente. Y así­ podrí­a creerse, a primera vista, que toda riqueza, sin excepción, tiene necesariamente lí­mites. Pero ahí­ están los hechos para probarnos lo contrario: todos los negociantes ven acrecentarse su dinero sin traba ni término.

TENDENCIA DEL CAPITAL A LA ACUMULACION.
Estas dos especies de adquisición tan diferentes emplean el mismo capital a que ambas aspiran, aunque con miras muy distintas, pues que la una tiene por objeto el acrecentamiento indefinido del dinero y la otra otro muy diverso. Esta semejanza ha hecho creer a muchos que la ciencia doméstica tiene igualmente la misma extensión, y están firmemente persuadidos de que es preciso a todo trance conservar o aumentar hasta el infinito la suma de dinero que se posee.
Para llegar a conseguirlo, es preciso preocuparse únicamente del cuidado de vivir, sin curarse de vivir como se debe.

EL CONSUMISMO GENERADO POR LAS MERCANCIAS
No teniendo lí­mites el deseo de la vida, se ve uno directamente arrastrado a desear, para satisfacerle, medios que no tiene. Los mismos que se proponen vivir moderadamente, corren también en busca de goces corporales, y como la propiedad parece asegurar estos goces, todo el cuidado de los hombres se dirige a amontonar bienes, de donde nace esta segunda rama de adquisición de que hablo. Teniendo el placer necesidad absoluta de una excesiva abundancia, se buscan todos los medios que pueden procurarla. Cuando no se pueden conseguir éstos con adquisiciones naturales, se acude a otras, y aplica uno sus facultades a usos a que no estaban destinadas por la naturaleza.

NECESIDAD DE EXPANSION DEL CAPITAL A OTROS CAMPOS
Y así­, el agenciar dinero no es el objeto del valor, que sólo debe darnos una varonil seguridad; tampoco es el objeto del arte militar ni de la medicina, que deben darnos, aquél la victoria, ésta la salud; y, sin embargo, todas estas profesiones se ven convertidas en un negocio de dinero, como si fuera éste su fin propio, y como si todo debiese tender a él.

LOS Lí?MITES DE LA ECONOMIA REAL. FRENTE LA ESPECULATIVA.
Esto es lo que tení­a que decir sobre los diversos medios de adquirir lo superfluo; habiendo hecho ver lo que son estos medios y cómo pueden convertirse para nosotros en una necesidad real. En cuanto al arte que tiene por objeto la riqueza verdadera y necesaria, he demostrado que era completamente diferente del otro, y que no es más que la economí­a natural, ocupada únicamente con el cuidado de las subsistencias; arte que, lejos de ser infinito como el otro, tiene, por el contrario, lí­mites positivos.

EL INTERES DEL CAPITAL CONTRARIO A LA NATURALEZA.
El interés es dinero producido por el dinero mismo; y de todas las adquisiciones es esta la más contraria a la naturaleza.

EL MONOPOLIO.
Citaré lo que se refiere a Tales de Mileto19, a propósito de una especulación lucrativa que le dio un crédito singular, honor debido sin duda a su saber, pero que está al alcance de todo el mundo. Gracias a sus conocimientos en astronomí­a pudo presumir, desde el invierno, que la recolección próxima de aceite serí­a abundante, y al intento de responder a algunos cargos que se le hací­an por su pobreza, de la cual no habí­a podido librarle su inútil filosofí­a, empleó el poco dinero que poseí­a en darlo en garantí­a para el arriendo de todas las prensas de Mileto y de Quí­os; y las obtuvo baratas, porque no hubo otros licitadores. Pero cuando llegó el tiempo oportuno, las prensas eran buscadas de repente por un crecido número de cultivadores, y él se las subarrendó al precio que quiso. La utilidad fue grande;

INTERVENCION DEL “ESTADOâ€? ANTIMONOPOLIO.
Informado de ello Dionisio, le desterró de Siracusa, por haber ideado una operación perjudicial a los intereses del prí­ncipe, aunque permitiéndole llevar consigo toda su fortuna.

BIENES PUBLICOS.
Es la de saber cuál debe ser, en la mejor constitución posible del Estado, la organización de la propiedad, y si debe admitirse o desecharse la comunidad de bienes.

PROPIEDAD PRIVADA DE LA TIERRA. (MEDIOS DE PRODUCCION)
Respetando en esto la situación actual de las cosas y la división admitida por todo el mundo, se pregunta si en lo concerniente a la propiedad, la mancomunidad7 debe extenderse al suelo o solamente al usufructo. Así­, suponiendo que se posee el suelo individualmente, ¿se deberán reunir los frutos para consumirlos en común, como lo practican algunas naciones?

SOCIALIZACION DE LA PRODUCCION.
O, por lo contrario, siendo la propiedad y el cultivo comunes, ¿se dividirán los frutos entre los individuos, especie de mancomunidad, que también existe, según se dice, en algunos pueblos bárbaros, o bien, las propiedades y los frutos deben ser igualmente comunes?

PROBLEMAS DE INCENTIVOS.
No estando igualmente repartidos el trabajo y el goce, necesariamente se suscitarán reclamaciones contra los que gozan y reciben mucho, trabajando poco, de parte de los que reciban poco y trabajen mucho.

ECONOMIA DEL BIENESTAR: RENTA BASICA QUE CUBRE LA ALIMENTACION
La organización de las comidas en común está mejor dispuesta en Creta que en Lacedemonia. En Esparta cada cual debe suministrar la cuota que la ley señala, so pena de verse privado de sus derechos polí­ticos, como ya he dicho. En Creta, la institución se aproxima mucho más a la mancomunidad. De los frutos que se recogen y de los ganados que se crí­an, ya pertenezcan al Estado o ya provengan de los tributos pagados por los siervos, se hacen dos partes, una destinada al culto de los dioses y a los funcionarios públicos, y otra para las comidas comunes, en las que son alimentados a expensas del Estado hombres, mujeres y niños.

ESTADO FOMENTADOR DE LA DISTRIBUCION DE LA RENTA
Faleas de Calcedonia es el que, guiado por este pensamiento, ha sido el primero que ha sentado el principio de que la igualdad de fortuna entre los ciudadanos era indispensable. Le parece fácil establecerla en el momento mismo de constituirse el Estado; y aunque menos fácil de introducir en los Estados que cuenten largo tiempo de existencia, tampoco es imposible, en su opinión, si se prescribe que los ricos den dotes a sus hijas, sin que los hijos reciban nada, y que los pobres reciban y no den. Ya he dicho que Platón, en el tratado de las Leyes, permití­a la acumulación de la riqueza hasta cierto lí­mite, que no podí­a pasar en ningún caso del quí­ntuplo de un mí­nimum determinado.

TEORí?A GENERAL DE LA SOCIEDAD PERFECTA
Cuando se quiere estudiar la cuestión de la república perfecta con todo el cuidado que reclama, importa precisar en primer lugar cuál es el género de vida que merece sobre todo nuestra preferencia. Si se ignora esto, necesariamente se habrá de ignorar cuál es el gobierno por excelencia, porque es natural que un gobierno perfecto procure a los ciudadanos a él sometidos, en el curso ordinario de las cosas, el goce de la más perfecta felicidad, compatible con su condición. Y así­, convengamos ante todo en cuál es el género de vida preferible para todos los hombres en general, y después veremos si es el mismo o diferente para la totalidad que para el individuo.

UTILIDAD DECRECIENTE DE LOS BIENES.
Los bienes exteriores tienen un lí­mite como cualquier otro medio o instrumento; y las cosas que se dicen útiles son precisamente aquellas cuya abundancia nos embaraza inevitablemente, o no nos sirven verdaderamente para nada.

Otra traducción dice:
Y por cierto si lo analizamos racionalmente también es fácil darse cuenta de ello: efectivamente, los bienes externos tienen un lí­mite, como cualquier elemento-lo importante es su utilidad-y su exceso, necesariamente, o perjudica o no sirve de nada a los que los tienen…

NO DESUTILIDAD DE LOS BIENES CULTURALES.
Respecto a los bienes del alma, por el contrario, nos son útiles en razón de su abundancia, si se puede hablar de utilidad tratándose de cosas que son, ante todo, esencialmente bellas. En general, es evidente que la perfección suprema de las cosas que se comparan para conocer la superioridad de cada una respecto de la otra, está siempre en relación directa con la distancia misma en que están entre sí­ estas cosas, cuyas cualidades especiales estudiamos.