El costat fosc

Ahir, com tothom a aquestes alçades ja sabrí , es va estrenar l’episodi III de la Guerra de les Galí xies: la venjança dels Sith. Avui a El Pais hi ha un artí­cle de ílex de la Iglesia titulat ¡Malditos Sith! sobre el final d’aquesta trilogia, la digitalització del cinema i el predomini de la tècnica i els efectes per sobre del guió i la interpretació en el cinema.

Artí­cle original: ¡Malditos Sith! (ílex de la Iglesia) (només per a subscriptors)

Extracte de les parts més destacades de l’artí­cle:

George Lucas era un caballero Jedi (…) Pero el reverso oscuro es tremendamente poderoso, y como su negro personaje enmascarado, George Lucas abandonó la fuerza y la ilusión de sus inicios para convertirse en un temible sith, en el canciller más perverso del senado galáctico.
(…)
La venganza de los sith es una pelí­cula producida por el imperio, y nosotros no somos más que un pequeño planeta rebelde que pronto se verá reducido a cenizas por la maquinaria infernal del general droide lord Lucas. Mis compañeros Jedis de la profesión me preguntarán: ¿qué haces escribiendo un artí­culo para el reverso oscuro? ¿Has abandonado la fuerza? ¿Te vas a dejar arrastrar como Anakin? Y yo respondo cobardemente: me entran ganas. Me seduce el reverso oscuro. Dentro de mí­ hay odio y furia… hacia su poder omní­modo.
(…)
Pero el lado oscuro es tan seductor… La imagen es tan hermosa… ¡El celuloide ha muerto, viva la imagen digital! Con esta proyección no sólo ha acabado la serie de La guerra de las galaxias, también finaliza el cine tal y como lo comprendemos.
(…)
Ya soy un sith. Llegará un dí­a, no muy lejano, en el que podamos prescindir de los actores. ¡¡Ha, ha, ha!! Sí­, del engorro del rodaje humano. En La venganza de los sith lo único que falla es el aspecto humano. ¡Fuera el guionista, que es un pesado, con esas secuencias llenas de diálogos, tan farragosas! ¿Diálogos? ¿Para qué? ¡Fuera el director, que enturbia las cosas con sus maní­as! Todo lo demás es de una perfección digna de androides.

Llegará el dí­a en el que el cine del Imperio prescinda del factor humano, y ¿por qué no?, de la historia, de los conflictos, de todo eso que antes les preocupaba y que ahora, con perdón, se la suda. Y entonces aquí­, en este pequeño planeta alejado de la capital de la galaxia, hasta ahora rebelde, sólo se verán las pelí­culas del Imperio, y por fin en los cines tampoco habrá espectadores, sino ejércitos de androides sin ojos, con voz metálica y estridente.