One dollar: el precio de la vida


Hoy he visto (por recomendación de Nadia que me contó que se habí­a prohibido su difusión en Panamá aunque de forma clandestina circulan copias) el documental de Héctor Herrera One Dollar: el precio de la vida.

El documental ha pasado por los festivales de Sitges, La Habana, Chicago, Austin, Málaga, Lleida, Matanzas, Nueva York, Hélsinki, Denver, Barcelona, Madrid, etc. donde ha recogido numerosos premios.

Se trata de un retrato durí­simo de la vida en los gethos de Panamá City, de las bandas, de las drogas, de la delinquencia, la prostitución… Del Panamá invisible, pero también de toda esa parte de la sociedad que hay en todos los paises y en todas las ciudades que no queremos a nuestro lado pero que existe, que los medios de comunicación ignoran y silencian, que entre todos escondemos pensando que si no los vemos los problemas se solucionan solos. Así­ que este documental no solo habla de Panamá sino del mundo en el que vivimos y las desigualdades y el lado desagradable de los frutos de este sistema.

Sinopsis: (extraida de Bacanalnica.com)

En “One Dollar”, Herrera aborda una cruda parcela de la realidad actual de su Panamá natal: los ghettos urbanos donde jóvenes que compartieron su infancia ahora se organizan en bandas para controlar el negocio de la droga.
Diez años después de la invasión de Panamá por los Estados Unidos (en lo que se denominó rimbombantemente “Operación Causa Justa”, ¿recuerdan?), Herrera se infiltró en esas bandas con la intención de documentar, según sus palabras, “El culto a la violencia, lo poco que vale la vida y la absoluta obsesión por ser el más respetado y temido.
El director pasó en total ocho meses conviviendo con los personajes que retrata, jóvenes que han hecho de la delincuencia y las drogas su único modo de vida, y así­ grabó más de setenta horas de material que incluí­a “asesinatos, palizas y locura.”
De entre todas las imágenes recogidas, Herrera ha elaborado un documental estructurado en tres capí­tulos, cada uno de los cuales gira en torno a un personaje. En el primero, el rapero Latin Fresh ilustra la violencia de la vida cotidiana en los ghettos. El segundo episodio tiene como protagonista a Fat, un funcionario que recorre las calles recolectando las bajas de la guerra del “bajo mundo”. Por último, el tercer bloque del documental se centra en Loko, lí­der de “Krazy Killa”, una de las bandas más peligrosas y en plena guerra para mantener su supremací­a en el negocio de la droga. Según el productor, Joan Cutrina, “One dollar” no pretende juzgar a las personas filmadas, sino al sistema que ha convertido a la violencia en la única razón de ser de muchos jóvenes panameños.



Avui he vist (una suggerència de la Nadia que m’explicí  que a Panamí  s’havia prohibit la difusió d’aquest documental, però que circulava clandestinament) el documental de l’Héctor Herrera One Dollar: el precio de la vida.

El documental ha passat pels festivals de Sitges, La Havana, Chicago, Austin, Mí laga, Lleida, Matanzas, Nova York, Hèlsinki, Denver, Barcelona, Madrid, etc. on ha recollit nombrosos premis.

Es tracta d’un retrat durí­ssim de la vida als gethos de Panamí  City, de les bandes, les drogues, la delinqüència, la prostitució… Del Panamí  invisible, però també de tota aquella part de la societat que hi ha a tots els països i a totes les ciutats que no volem al nostre costat però que existeix, que els mitjans de comunicació ignoren i silencien, que entre tots amaguem pensant que si els veiem els problemes es solucionen sols. Així­ que aquest documental no només parla de Panamí  sinó del món en el qual vivim i el costat desagradable dels fruits del sistema.

Sinopsis: (extreta de Bacanalnica.com)

En “One Dollar”, Herrera aborda una cruda parcela de la realidad actual de su Panamá natal: los ghettos urbanos donde jóvenes que compartieron su infancia ahora se organizan en bandas para controlar el negocio de la droga.
Diez años después de la invasión de Panamá por los Estados Unidos (en lo que se denominó rimbombantemente “Operación Causa Justa”, ¿recuerdan?), Herrera se infiltró en esas bandas con la intención de documentar, según sus palabras, “El culto a la violencia, lo poco que vale la vida y la absoluta obsesión por ser el más respetado y temido.
El director pasó en total ocho meses conviviendo con los personajes que retrata, jóvenes que han hecho de la delincuencia y las drogas su único modo de vida, y así­ grabó más de setenta horas de material que incluí­a “asesinatos, palizas y locura.”
De entre todas las imágenes recogidas, Herrera ha elaborado un documental estructurado en tres capí­tulos, cada uno de los cuales gira en torno a un personaje. En el primero, el rapero Latin Fresh ilustra la violencia de la vida cotidiana en los ghettos. El segundo episodio tiene como protagonista a Fat, un funcionario que recorre las calles recolectando las bajas de la guerra del “bajo mundo”. Por último, el tercer bloque del documental se centra en Loko, lí­der de “Krazy Killa”, una de las bandas más peligrosas y en plena guerra para mantener su supremací­a en el negocio de la droga. Según el productor, Joan Cutrina, “One dollar” no pretende juzgar a las personas filmadas, sino al sistema que ha convertido a la violencia en la única razón de ser de muchos jóvenes panameños.