Pensiones y ahorro a largo plazo: un viejo problema en busca de nuevas soluciones

Sota aquest tí­tol, Pensiones y ahorro a largo plazo: un viejo problema en busca de nuevas soluciones, la Fundación de Estudios Financieros ha publicat el passat mes d’abril dins la seva col·lecció de Papeles de la Fundación (és el número 9) l’últim treball dirigit per Jose Antonio Herce (FEDEA) sobre el mal anomenat “problema de les pensions”.

Aquest últim treball, així­ com els seus anteriors són documents excepcionals per a observar les “recomanacions” liberals en matèria de pensions al nostre paí­s. Tal com diu la introducció:

Para decirlo claramente, por si algún lector se pregunta sobre ello, nuestra interpretación es liberal, porque creemos que todo radica y parte de la acción individual.

Lamentablement aquest és l’únic punt en el qual es reconeix que les idees recollides en aquest document pertanyen a una ideologia econòmica concreta. A partir d’aquí­ s’intenta presentar el suposat “problema de les pensions” com un problema tècnic (i no polí­tic o social) i presentar les solucions liberals com les úniques possibles. per això fa molta “grí cia” llegir coses com aquesta:

Los intereses de grupo están por lo general teñidos de ideologí­a y ésta se invoca a menudo para calificar (y descalificar) posiciones propias (ajenas) basándose en la supuesta “superioridad moral” de la ideologí­a desde la que se habla pero que no son sino simples visiones interesadas del problema que se discute.
En esta materia, como en muchas otras de amplia repercusión social, el triunfo de una u otra ideologí­a, que supone la derrota de la ideologí­a oponente, es el triunfo de los intereses de grupo que la han parasitado siempre a costa del interés general.

Fins i tot per tal de deixar clar que l’únic que importa és l’individu, recorren a crear un terme nou “societal” per tal d’evitar “contaminar-se per les connotacions del terme social.

Mediante el barbarismo “societales” queremos referirnos a los comportamientos, tendencias y estilos de vida, individuales y colectivos, incluso para enfatizar las contradicciones que se detectan entre algunos de ellos. Pero también queremos eludir un significado que no deseamos conllevar si utilizáramos el término “sociales” en su lugar. La acepción más convencional de “lo social??, o referida a las “polí­ticas sociales??, no es muy utilizada en este informe. La razón no es que nos parezca innecesaria, sino que queremos reforzar un mensaje esencial para la acción: todo nace del impulso de individuos responsables y pro-activos que actúan bajo el imperio de buenas leyes en beneficio propio y del bien común.

Les pensions es situen en un nou pla, són vistes exclusivament com un mecanisme individual de reasignar recursos al llarg del cicle vital de les persones. Això elimina qualsevol tipus de vincle social i de component redistributiu. Per tant no estí  justificada la intervenció estatal sinó que les pensions són massa importants per deixar-les en mans dels polí­tics i han de ser els individus per si mateixos o col·lectivament que han de buscar una solució al mercat.

Al traslladar la discusió d’una polí­tica pública a un assumpte d’assignació de recursos durant el cicle vital, s’equipara immediatament finançament de pensions i estalvi i en certa manera és així­, però només parcialment ja que les pensions tenen un component social de lluita contra la pobresa que fa que no puguin ser considerades simplement estalvi.

Per a Herce, el sistema de pensions públies és simplement un mecanisme d’estalvi forçós que a més no proporciona cap garantia de retorn ja que els diners es gasten inmediatament en les pensions actuals. En canvi, les pensions de capitalització, garanteixen el retorn mitjançant actius financers; com si les garanties que pugui oferir una empresa privada, per molts actius que posseeixi, poguéssin ser superiors a les garanties que pot oferir un estat.

Decí leg final:

  1. Salvaguardar les pensions.

    La salvaguardia de las pensiones está mejor garantizada en una sociedad abierta a la exploración de las nuevas fórmulas que requieren los nuevos tiempos, para que las buenas ideas que siempre han servido bien a la sociedad y sus individuos sigan haciéndolo.

  2. Encaixar les tendències socio-demogrí fiques.

    el gran cambio que ha dado al traste con las perspectivas financieras de numerosí­simos esquemas de pensiones, públicos o privados, ha sido el incesante aumento de la esperanza de vida y los insuficientes esfuerzos contributivos o de ahorro realizados por individuos que viven cada vez más después de su jubilación y dedican cada vez menos años a la actividad laboral. Desde una perspectiva de ciclo vital, no hay manera de que las cuentas salgan por
    muchos nacimientos o inmigrantes que aparezcan. La productividad es inocua, por otra parte, para aumentar la ratio entre las pensiones y los salarios, a menos que crezca a tasas aceleradas, aunque aumenta la prosperidad general.

  3. Compatibilitzar incentius individuals i col·lectius.

    Las pensiones, sean públicas o privadas, requieren un diseño y una regulación cuidadosa que desanime (y desde luego no estimule) los comportamientos estratégicos contra el sistema. El mercado permite escasamente este tipo de comportamientos, pero las potenciales ganancias de una conducta imprudente o criminal estimulan en ocasiones el apetito y el ingenio de algunos administradores de los ingentes capitales que las instituciones para el ahorro manejan.
    Estas conductas también pueden darse entre los administradores de las pensiones públicas, pero son mucho más frecuentes los casos de individuos que manipulan sus propias condiciones de elegibilidad para obtener pensiones desproporcionadas al esfuerzo que han realizado

  4. Fomentar la cultura financera.

    El capitalismo popular, nunca se extenderá sobre una base de ciudadanos desconocedores de las reglas más o menos sencillas que rigen el funcionamiento de los mercados y las caracterí­sticas de los productos financieros, ni progresará mediante operaciones de loterí­a o actuaciones imprudentes. Ni el capitalismo popular ni el capitalismo a secas. Las formidables ganancias
    que el capitalismo ha generado para la inmensa mayorí­a han permitido ocultar, quizá demasiado, los excesos mejor o peor intencionados de muchos agentes individuales o corporativos, y no han podido extenderse a todos más equitativamente por el enorme recelo que entre muchas personas suscita todaví­a la actividad financiera y la libertad económica.

  5. Retornar la responsabilitat als individus.

    (…)pero todos los gobiernos acaban manipulando de alguna manera las pensiones en su provecho al tiempo que un resultado de tales intentos puede ser también el de escamotear
    a la ciudadaní­a la discusión abierta de los problemas y sus alternativas.

  6. Movilitzar els particulars en defensa dels seus interèssos.

    Dejarlo todo en manos del Estado no significa que uno trabaja siempre por sus propios intereses. Tampoco trabaja uno por sus propios intereses si lo deja todo en manos del mercado. La preocupación personal por las pensiones es indelegable cuando se desea la mejor recompensa por el esfuerzo realizado durante la vida activa.

  7. Estimular el bon govern dels fons de pensions.

    ¿A quién corresponde estimular el buen gobierno de los fondos de pensiones? Sin duda, a los propios titulares de los derechos que en definitiva son los dueños de los fondos antes que clientes de unos servicios cuyo prestador pueden seleccionar en un amplio mercado. En segundo lugar, al regulador de dicho mercado de servicios de gestión de fondos de pensiones, quien debe establecer criterios activos y contrastables para vigilar el cumplimiento de las normas
    establecidas. Por último, a los propios gestores, prestadores del servicio, y obligados a actuar en beneficio de sus clientes, los titulares de los capitales que permiten la mera existencia del fondo.

  8. Augmentar les opcions.

    La mera elección entre diversas alternativas con vistas a la pensión, una elección informada y libre, producirá un resultado mucho más adaptado a las necesidades de cada uno que la visión de los polí­ticos, la encendida defensa del bien común de los ideólogos o la vocación social de los administradores de fondos de pensiones. Lo que tienen que hacer estos agentes citados en último
    lugar es ofrecer sus alternativas a su verdadero coste y dejar que sean los individuos quienes elijan.

  9. Disminuir les distorsions.

    Los sistemas públicos de pensiones están plagados de requisitos arbitrarios que sólo se justifican uno al lado de otro, pero que en su conjunto constituyen un enorme entramado de distorsiones al comportamiento de los agentes. O bien impiden el que los agentes trabajen para sí­ mismos o bien les animan a trabajar contra el sistema. Desde la distinción entre cotizaciones a cargo de los trabajadores y de los empleadores, que crean una gran ilusión salarial, hasta la existencia de perí­odos mí­nimos de cotización, que fomentan la no actividad, pasando por la existencia de pensiones mí­nimas, que estimulan las bajas cotizaciones, o las pensiones máximas, que estimulan la jubilación anticipada. Las pensiones privadas, por otra parte, adolecen de numerosos problemas que introducen otras tantas distorsiones en el comportamiento de los agentes y el funcionamiento de la economí­a. Su gestión es por lo general cara y no digamos si a ello unimos los
    costes de transformación de los capitales acumulados para la jubilación en rentas vitalicias mediante un contrato de anualidades. Su tratamiento fiscal deja que desear en al menos dos aspectos. Por un lado el que se refiere a que las aportaciones y pensiones no están exactamente equiparadas a las cotizaciones y pensiones de la Seguridad Social ya que en nada se deberí­an distinguir unas de otras. Por otro en el que se refiere a que este tratamiento fiscal equivalente deberí­a ser el más favorable frente a todos los restantes instrumentos para el ahorro.

  10. Restaurar la solidaritat.

    El éxito de una sociedad avanzada se mide por la ausencia de manos tendidas a la solidaridad, más que por su abundancia, de la misma manera que el éxito de un sistema sanitario deberí­a medirse por la ausencia de enfermos antes que por su multiplicación. (…) Radica pues en los propios individuos la obligación y el derecho de alcanzar compromisos eficientes para que la solidaridad surja cuando y donde sea necesaria y llegue en la medida justa a quienes deban recibirla. Un sistema de pensiones eficiente, realista y técnicamente sostenible será solidario por añadidura.

Resumint, que l’estat redueixi la seva participació gairebé al mí­nim (en la lí­nea de l’últim informe del BM no s’aposta per una privatització total), eliminació de les cotitzacions obligatories a la pensió pública i obertura d’aquest mercat a les entitats gestores de fons de pensions privades i llibertat d’escollir per part de l’individu. Com que segons la teoria clí ssica, l’individu és racional i maximitzador, si té informació perfecta (per això es recomana que l’estat prioritzi la formació en temes financers) l’individu escollirí  l’opció més eficient i això ens conduirí  a la situació òptima agregada.

Fitxa bibliogrí fica:
Tí­tol: Pensiones y ahorro a largo plazo. Un viejo problema en busca de nuevas soluciones.
Autor: José Antonio Herce (director)
Editorial: Fundación de Estudios Financieros
Any: abril 2005
ISBN: 84-609-4906-2
URL: Pensiones y ahorro a largo plazo: un viejo problema en busca de nuevas soluciones (arxiu .ZIP)