Arxiu mensual: octubre de 2005

Eurotribune.net

Des de la setmana passada ha entrat en funcionament un nou mitjí  de comunicació sobre Europa i per a Europa i amb una edició local en catalí .

Eurotribune.net és un projecte del periodista Josep Solano per tal de crear un periòdic on-line d’í mbit Europeu i amb edicions locals en les diferents llengües de la Unió (de moment estan en funcionament les versions en catalí , castellí , anglès i francès).

Des d’aquí­ només donar l’enhorabona als seus impulsors i aplaudir aquest tipus d’iniciatives que fomenten la creació d’una col·lectivitat europea.

La internacionalización de la Amazonia

Aquest que adjunto a continuació és un “discurs” que s’atribueix a Cristóví£o Buarque, ministre d’educació del Brasil. Tot i que no n’he pogut confirmar l’autoria em sembla que Si no e vero e ben trobato.

De hecho, como brasileño yo simplemente estoy en contra la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no tengan el debido cuidado con este patrimonio, la Amazonia es nuestra. Ahora, como humanista, sabiendo del riesgo de degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás que tiene importancia para la Humanidad.

Si la Amazonia, desde el punto de vista de una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la Humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas se sienten en el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y de subir o no su precio. De la misma forma, el capital financiero de los paí­ses ricos deberí­a ser internacionalizado.

Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, ella no puede ser quemada por la voluntad de un propietario o de un paí­s. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos dejar que las reservas financieras sirvan para quemar paí­ses enteros en medio de la especulación.

Antes que la Amazonia, me gustarí­a ver la internacionalización de todos los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer apenas a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las más bellas piezas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el gusto de un propietario o de un paí­s. No hace mucho, un millonario japonés decidió enterrar su cuerpo con un cuadro de un gran maestro. Antes que eso, aquel cuadro deberí­a haber sido internacionalizado.

Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Forum del Milenio, pero algunos presidentes de paí­ses tuvieron dificultades para asistir por restricciones en la frontera de los EE.UU. Por eso yo pienso que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhattan deberí­a pertenecer a toda la Humanidad. También Parí­s, Venecia, Roma, Londres, Rí­o de Janeiro, Brasilia, Recife… Cada ciudad del mundo, con su belleza especí­fica, su historia, deberí­a pertenecer al mundo entero.

Si los EE.UU. quieren internacionalizar la Amazonia, por el riesgo de dejarla en las manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares de los EE.UU. Ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción millares de veces mayor que las lamentables quemazones hechas en las florestas del Brasil. En los debates los actuales candidatos a la presidencia de los EE.UU. han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo como canje de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos -no importando el paí­s donde nazcan- como patrimonio que merece cuidarse en el mundo entero, aún más de lo que Brasil merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como un patrimonio de la humanidad, ellos no dejarán que trabajen cuando deberí­an estudiar, que mueran cuando deberí­an vivir.

Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo. Pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia siga siendo nuestra. ¡Sólo nuestra!

He visto cosas que vosotros no veréis jamás, salvo que compréis el mismo programa que yo. He vivido siete vidas distintas recorriendo los parajes ardientes de Ascalon destruido. He escalado en solitario los Picos Escalofriantes. He afrontado la Ascensión en la Roca del Augurio para obtener el don de la Visión Verdadera. Y todo para convertirme en un Elegido del montón, uno más del millón de usuarios que han pagado 50 euros por una cuenta de Guild Wars.

Código libre, hombres libres de Carlos Sánchez Almeida a República Internet.

12 de octubre, el “descubrimiento” de América y la historia oficial…

Encara ja fa uns dies del 12 d’octubre, dia de la “hispanitat”, no he pogut resistir la temptació de penjar aquest escrit d’Eduardo Galeano a Rebelion que és senzillament genial.

12 de octubre, el “descubrimiento” de América y la historia oficial…
Caras y caretas

Eduardo Galeano

¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos? ¿Y antes que los vikingos? Los que allí­ viví­an, ¿no existí­an?

Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí­ viví­an, ¿eran ciegos?

¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maí­z y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los rí­os de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí­ viví­an, ¿eran mudos?

Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vací­a?

Como Colón no entendí­a lo que decí­an, creyó que no sabí­an hablar.

Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón.

Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de la India.

Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte del Asia.

El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocí­an así­; y a quien dijera lo contrario se le darí­an cien azotes, se le cobrarí­a una pena de diez mil maravedí­es y se le cortarí­a la lengua.

El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe.

Y al pie firmaron los marinos que sabí­an firmar.

Los conquistadores exigí­an que América fuera lo que no era. No veí­an lo que veí­an, sino lo que querí­an ver: la fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el paí­s de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habí­an imaginado a los paganos de Oriente.

Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con caras de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí­ los hombres y las mujeres tení­an rabos.

En la Guayana, según sir Walter Raleigh, habí­a gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho.

En Venezuela, según fray Pedro Simón, habí­a indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos.

En el rí­o Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tení­an los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martí­n de Anglerí­a las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas.

Anglerí­a, que escribió la primera historia de América pero nunca estuvo allí­, afirmó también que en el Nuevo Mundo habí­a gente con rabos, como habí­a contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podí­an sentarse en asientos con agujeros.

El Código Negro prohibí­a la tortura de los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huí­an les cortaban los tendones.

Eran conmovedoras las leyes de Indias, que protegí­an a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor.

Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en ví­speras del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios habí­a venido al mundo y que habí­a dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tení­a por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre habí­a hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debí­an irse de aquí­ o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les harí­a la guerra y ellos serí­an convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos. Pero este Requerimiento de obediencia se leí­a en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormí­an, a algunas leguas de distancia, y no tení­an la menor idea de lo que se les vení­a encima.

Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Dí­a de la Raza.

Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo?

En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese paí­s decidió que la sangre negra no serí­a admitida en sus bancos de plasma. Así­ se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección.
¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra?

Después, el Dí­a de la Raza pasó a ser el Dí­a del Encuentro.

¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habrí­a que llamarlas, más bien, violaciones?

Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortí­n de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó:
—¡Nosotros seremos cada vez más!

—¿Con qué mujeres? –preguntó el jefe indio.

—Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos.

Los invasores llamaron caní­bales a los antiguos americanos, pero más caní­bal era el Cerro Rico de Potosí­, cuyas bocas comí­an carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa.

Y los llamaron idólatras, porque creí­an que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raí­ces.

Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debí­an exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower.

Article original (Rebelion): 12 de octubre, el “descubrimiento” de América y la historia oficial…

Freakonomics

Aquest cap de setmana he acabat de llegir Freakonomics: a rogue economist explores the hidden side of everything. de Steven D. Levitt i Stephen J. Dubner.

L’he trobat un llibre molt curiós i malgrat no aporta res de nou a la ciència econòmica, transmet un esperit curiós i de cerca de les causes reals que s’amaguen darrera els fenòmens del dia a dia.

Així, Levitt es pregunta, per exemple, per què els venedors de crack viuen amb les seves mares per acabar concloent que la jerarquia dels clans de venedors de drogues s’assembla molt a la d’una empresa capitalista amb un sistema de franquicies (ex: McDonalds). I així mentre els membres de la jerarquia dominant obtenen uns guanys elevadíssims, els graons més baixos reben un salari miserable.

Per què doncs algú escolliria dedicar-se a aquesta activitat il·legal i perillosa rebent un salari igual de baix que el que rebria en una activitat legal? Doncs per el mateix motiu que un actor/actriu se’n va a Hollywood amb la intenció de triomfar, per l’esperança d’ascendir i assolir una posició dominant.

En definitiva, un llibre força recomanable per a la gent curiosa que li agrada saber com funcionen les coses i que s’amaga darrera de qualsevol fenomen.

Fitxa bibliogràfica
Títol:
Freakonomics: a rogue economist explores the hidden side of everything
Autors: Steven D. Levitt i Stephen J. Dubner
Pàgines: 248 pag.

Un dà­a sin mexicanos

Sovint no apreciem prou allò`que tenim fins que ho perdem. Doncs bé, aquest és l’eix argumental de l’opera prima de Sargio Arau, Un dí­a sin mexicanos en la qual es tracta amb clau d’humor la realitat de la importí ncia de la població hispana als Estats Units, i en especial a estats com California i al mateix temps, malgrat ser imprescindibles per a l’economia de la regió, el tracte discriminatori que reben.

¿Cómo hacer visible lo invisible? Quitándolo.

Una mañana California descubre que un tercio de sus habitantes ha desaparecido. Una extraña niebla rosa envuelve el estado y toda comunicación con el exterior han sido interrumpida. Conforme transcurre el dí­a, descubrimos que la caracterí­stica que une a los 14 millones de desaparecidos es su procedencia hispana.

California está conmocionada. Las implicaciones económicas, polí­ticas y sociales de este desastre amenazan el propio modo de vida del “Estado Dorado”. Pronto profundizamos en las trastocadas vidas de cuatro personajes: Mary Jo Quintana (Maureen Flannigan), maestra y ama de casa; el senador Abercrombie (John Getz) ascendido apresuradamente a gobernador; Louis McClaire (Muse Watson), dueño de un rancho y representante de los empresarios agrí­colas; y Lila Rodrí­guez (Yareli Arizmendi), reportera y aparentemente la única latina que no ha desaparecido. Para todos ellos, la ‘desaparición‘, les obliga a afrontar las fisuras ya presentes en sus vidas privadas.

Los expertos se plantean interrogantes y ofrecen distintas teorí­as: ¿Podrí­a tratarse de un secuestro de extraterrestres? ¿Terrorismo biológico? ¿Es el Apocalipsis y los latinos son los elegidos? ¿O puede que, simplemente, se hayan marchado porque estaban hartos de que no los valoren?

Conforme pasa el tiempo, el estado continúa deteriorándose: la basura se ha apoderado de las calles y la desesperación se extiende mientras los ciudadanos de la quinta potencia económica del mundo observan como la infraestructura de su estado comienza a derrumbarse. Y empiezan a comprender que lo que se ha perdido es precisamente aquello que mantiene el !Sueño Americano! en funcionamiento – cocineros, jardineros, policí­as, niñeras, doctores, granjeros, trabajadores de la construcción, artistas, atletas, además del sector de consumidores en mayor crecimiento. Los latinos y su regreso se convierten en la prioridad número uno del estado.

Por supuesto, sigue habiendo gente que no está de acuerdo. A Lila Rodrí­guez le lanzan una pelota de béisbol con inscripciones de odio e ignorancia. La desesperación se convierte en dolor silencioso pero los recuerdos sentidos y el aprecio sincero hacia los desaparecidos producen unos resultados inesperados.

Las confusiones, malos entendidos y situaciones cómicas abundan haciendo de UN DÍA SIN MEXICANOS una sátira cómica, una fábula contemporánea con un mensaje muy actual.

Fitxa tècnica:
Tí­tol: Un dí­a sin mexicanos
Tí­tol original: A day without a mexican
Direcció: Sergio Arau
Nacionalitat: EEUU, Mèxic i Espanya
Any: 2004
Duració: 100 min
Gènere: Comèdia
Interpretació: Caroline Aaron (Tia Gigi), Tony Abatemarco (Presentador de TV), Melinda R. Allen (Ellen Abercrombie), Fernando Arau (Treballador indocumentat), Frankie Jay Allison (Oficial Carr), Yareli Arizmendi (Lila Rodrí­guez), Todd Babcock (Nick), Maria Beck (Oficial Sánchez), Yennifer Behrens (Suzy), Arell Blanton (Chris).
Guió: Yareli Arizmendi.
Producció: Eckehardt Von Damm, Isaac Artenstein i Luis Fernández.
Música: Juan J. Colomer.
IMDB: A day without a mexican.

El negoci de les presons als EEUU

Llegeixo a Rebelión un article molt complet sobre el treball en condicions de semiesclavitut a les presons nordamericanes. I és que no es pot ignorar l’esectacular augment de la població reclosa als EEUU durant la última dècada i el paral·lel augment de les presons privades tant en nombre, com en quantitat de reclusos com en importí ncia econòmica.


La industria en las cárceles de EEUU: ¿un gran negocio o nueva forma de esclavitud?