John Kenneth Galbraith

John Kenneth Galbraith (c) Jerry Bauer
La mort de John Kenneth Galbraith aquesta passada setmana passada suposa una gran pèrdua per a l’economia. Als 98 anys d’edat continuava escribint contra l’enorme frau en que s’ha convertit l’economia.

Recomano la lectura del seu llibre sobre el crack del 29 i també del seu últim llibre La Economí­a del fraude inocente: la verdad de nuestro tiempo.

Vull citar a continuació el recordatori que ha escrit Juan Torres a la seva pí gina web:

Recuerdo de Galbraith

Es, desde luego, un tópico pero es realmente cierto que la muerte de John Kenneth Galbraith supone una gran pérdida: con noventa y tantos años siguió escribiendo contra el fraude en que se ha convertido el pensamiento económico de nuestra época. Es curioso. Galbraith fue uno de esos economistas que deberí­an haberlo sido del poder establecido: embajador, asesor presidencial…, pero el neoliberalismo consiguió que apareciera o se convirtiera en un pensador radical, simplemente, porque se preocupaba por la justicia, porque desveló el poder inmenso de los ricos, porque creyó que la ciencia deberí­a ser honesta y comprometerse a descubrir la verdad, no a velarla.

Su último libro se tituló precisamente LA ECONOMÍA DEL FRAUDE INOCENTE. Se referí­a al “engaño del libre mercado”. Decí­a Galbraith que ahora, en lugar de capitalismo se habla de libre mercado y afirmaba con razón: que “es difí­cil imaginar un cambio semántico que beneficie más a los que disfrutan del poder que concede el dinero”.

Hizo aportaciones realmente interesantes, como los conceptos de tecnoestructura o cultura de la satisfacción pero me pareció más destacable que un pensador que conocí­a bien y desde dentro los entrresijos del poder público siempre señalara que el Estado, en realidad, estaba copado por los poderosos intereses de los ricos: “Un fraude más generalizado domina el pensamiento académico en economí­a y polí­tica: la presunción de que la economí­a de mercado existe independientemente del Estado. La mayorí­a de los economistas admiten el papel estabilizador del Estado…. Pero muy pocos economistas mencionan la intromisión de la empresa privada en funciones que, por común acuerdo, deberí­an corresponder al Estado”.

Los ortodoxos lo despreciaban. En una ocasión le preguntaron al Premio Nobel Myron S. Scholes sobre Galbraith y se limitó a decir que ese no era un economista sino un sociólogo. Lo decí­a el laureado defensor del mercado que cuando hundió la empresa de inversión para la que trabajaba (Long Term Capital) no dudó en reucrrir a papá Estado. A Galbraith no le dieron el Nobel pero no tuvimos que pensar de él, como de Scholes, que era un chuletas.

Yo aprendí­ mucho leyendo a Galbraith. Echaré de menos a pensadores como él.

Juan Torres Lópezjuantorreslopez.com

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