Energias alternativas

Sobre los famosos $100 por barril…

Cuando comparamos la evolución de los precios del petróleo a menudo lo hacemos sin tener en cuenta los ajustes necesarios para corregir el efecto de la inflación. Hablando en terminos reales la actual escalada de precios del petroleo queda “lejos” de las que se produjeron en los 70. Y es en ese contexto que se estima que a precios actuales “deberiamos” llegar a $100/barril para poder compararlo con crisis anteriores.

Sin embargo, la subida del precio del petroleo (aunque solo sea de forma nominal) afecta a las expectativas de consumidores y empresarios (gente “común” que no piensa en términos reales) y dado el poder multiplicador de la inflación que tienen los combustibles eso si supone grandes riesgos para las economí­as occidentales a corto plazo.

Sobre el Euro y el petróleo…

Frecuentemente se dice que la actual fortaleza del Euro respecto el dólar ayuda a paliar los efectos de un aumento de precios del petroleo. Si bién eso es cierto, se debe tener en cuenta que el hecho de que el petróleo se negocie en dólares (algunos paí­ses exportadores de petroleo ya han expresado la posibilidad de negociar sus exportaciones en euros…) es uno de los factores que mantiene el valor del dólar ante su tan esperada (por los economistas)depreciación. La fragilidad del crecimiento económico europeo por otro lado hace temer que una devaluación del dólar dañe la incipiente recuperación económica con lo que la relación euro-dólar se encuentra ahora mismo en un “equilibrio” muy precario.

Además hay otros componentes diferenciados entre EEUU y la UE como es una mayor eficiéncia energética y una menor dependéncia energética del petróleo (y más en concreto del petróleo OPEP).

Sobre España y las energí­as alternativas…

Es evidente que el estado tiene algunas responsabilidad al respecto sin emabrgo la producción “en masa” de energí­a solar y eólica presenta grandes restos (producen grandes picos de energí­a pero no un flujo constante y estable de energí­a) ya que se debe adaptar la red energética para poder absorver esa producción cuando se produzcan y para cubrir los déficits en los momentos de no-producción. Y por desgracia esa reestructuración del mercado de energí­a no se esta produciendo.