La comprensión de nuestro discurrir económico exige tener en cuenta una de sus reglas fundamentales:
se permite a los hombres que ocupan posiciones elevadas adaptar, por una virtud especial, su razonamiento a la respuesta que ellos necesitan. Sólo se exige lógica a los que están situados en estratos inferiores.

— J. K. Galbraith