Lo más que puede hacer cualquier autoridad monetaria es dedicarse a la “represión financiera” negándose a descontar el dinero crédito que existe en los niveles más bajos de la jerarquia. El Fondo monetario Internacional se puede poner a disciplinar a las naciones-Estado, los bancos centrales pueden disciplinar a los bancos, y los bancos pueden disciplinar a los productores de mercancias. Sin embargo, los poderes ejercidos son poderes de negación más bien que de creación. Marx concede de buen grado que un abastecimiento inadecuado de dinero, una estructura financiera inapropiada o, en el presente contexto, polí­ticas monetarias estrictas, pueden funcionar como barreras a la expansión de mercancias y, bajo ciertas circumstancias, pueden exacerbar la crisis, como sucedió en 1847-48 después de la “erronea” Ley Bancaria de 1844 en Inglaterra. Empero, según este punto de vista, no existe poder monetario sobre la tierra que pueda generar por si mismo mágicamente una expansión en la producción de mercancias. Marx se opone violentamente, por tanto, a esa versión de la doctrina monetaria que supone que els abasteciemientode dinero tiene efectos creativos”

— David Harvey – The Limits to capital (1984) p. 255