El retorno de la economí­a de la depresión y la crisis actual (P. Krugman)

Reprenem després de força temps la secció Llibres amb El retorno de la economí­a de la depresión y la crisis actual de Paul Krugman.

El retorno de la Economí­a de la depresión
El retorno de la Economí­a de la depresión

Tí­tol: El retorno de la economí­a de la depresión y la crisis actual
Autor: Paul Krugman
Llengua: Castellà (trad. del anglès)
Editorial: Crí­tica
Any: 2009
Format: tapa dura, 15.0×23.0 cm, 204 p.
ISBN: 9788474238570
Edició: 5a

«En los últimos años -nos dice Paul Krugman- las economí­as de siete paí­ses que concentran una cuarta parte de la producción mundial han experimentado una recesión económica que tiene una misteriosa semejanza con la gran depresión de los años treinta. Igual que entonces, la crisis ha surgido de súbito en medio de un cielo despejado, mientras la mayorí­a de los entendidos seguí­an prediciendo un auge continuado, incluso cuando la recesión tomaba fuerza. Igual que entonces, los remedios económicos convencionales se han mostrado ineficaces, tal vez perjudiciales… El hecho mismo de que algo semejante pueda ocurrir en nuestros dí­as deberí­a causar escalofrí­os a cualquiera que tenga sentido de la historia.»

és tracta d’una reedició del llibre que P. Krugman va escriure arran de les crisis financeres que durant els anys 90 del S.XX van afectar diverses àrees d’això que anomenem “països emergents” (Mèxic, Brasil, Rússia, Sud-Est Asií tic, Argentina…) amb l’afegit d’un apèndix, més aviat escàs, sobre la crisi actual.

L’objectiu del llibre no era altre que tornar a situar l’interès per l’anàlisi de les crisis en un món econòmic que les considerava una cosa del passat. Encara que avui en dia ja tothom sap que no és així­ cal reconèixer que a finals dels 90 això no era una percepció tan estesa.

Voldria destacar especialment el seu estil, apte per a tots els públics, especialment pel que fa referència als mecanismes desencadenants de les crisis financeres. Malgrat això el seu anàlisi sobre les causes de les crisis deixa bastant que desitjar. No és que la seva posició sorprengui, Krugman no és pas cap revolucionari, però en alguns casos sorpren que després de fer anàlisis molt encertades acabi acceptant que en el fons tot és culpa de males inversions, efecte del pànic, ignorància dels inversionistes, etc. diagnòstics que no s’allunyen gens del discurs convencional.


Alguns fragments interessants:

¿Eran las economí­as asiáticas más vulnerables al pánico financiero de 1997 de lo que habí­an sido, digamos, cinco o diez años antes? Sí­, es casi seguro; pero no a causa de (…) lo que se considerarí­an por lo general malas prácticas gubernamentales. Más bien se habí­an hecho más vulnerables porque habí­an abierto sus mercados financieros, porque se habí­an convertido, de hecho, en mejores economí­as de libre mercado, no en perores. (…) No era que el dinero se gastase de mala forma (…) Era que las nuevas deudas, a diferencia de las viejas, eran en dólares, y esto se convirtió en ña ruina de estas economí­as.

El 19 de julio de 2007 el Promedio Industrial Dow Jones superó por vez primera los 14.000 puntos. Dos semanas más tarde la Casa Blanca emitió un comunicado que ensalzaba el rendimiento de la economí­a bajo la supervisión de la Administración Bush: “Las polí­ticas presidenciales destinadas a fomentar el crecimiento contribuyen a que nuestra economí­a siga fuerte, flexible y dinámica”, rezaba. ¿Qué habí­a de los problemas que ya se apreciaban en el mercado inmobiliario y en las hipotecas de alto riesgo? En su mayorí­a, se han “contenido”, dijo el secretario del Tesoro Henry Paulson en un discurso pronunciado en 1 de agosto en Pekí­n. El 9 de agosto, el banco francés BNP Paribas suspendió la retirada de dinero de tres de sus fondos. Habí­a estallado la primera gran crisis financiera del siglo XXI.

Mucha gente coincide en situar el inicio de la crisis en la quiebra de los hedge funds vinculados a un banco francés; en otoño del 2008, los problemas ocasionados por las hipotecas en lugares como Florida habí­an acabado con el sistema bancario islandés.

Es importante hacer que el crédito vuelva a fluir como sea, sin dejar que las ataduras ideológicas limiten nuestra actuación. NO habrí­a nada peor que no hacer lo que es preciso porque salvar al sistema financiero podrí­a parecer una decisión “socialista”.

Todo aquello que deba ser rescatado porque desempeña un papel esencial en el mecanismo financiero debe estar sujeto a regulación cuando no haya crisis para evitar así­ que incurra en unos riesgos excesivos.

Bonus Track 1

“La recuperación sólo es solida si se produce por sí­ misma. Porque cualquier reanimación que se deba simplemente a estí­mulos artificiales deja por hacer una parte del trabajo de las depresiones y añade a un residuo indigesto de desajuste, un nuevo desajuste autónomo que a su vez hay que liquidar. amenazando de este modo a la economí­a con otra crisis [peor]”

Joseph Schumpeter citat a El retorno de la Economí­a de la Depresión (P. Krugman)

Bonus Track 2

Las nuevas industrias (tecnologí­a) resucitaron lo que podrí­amos llamar el elemento romántico del capitalismo: la idea del empresario heróico que construye una ratonera mejor y que, al hacerlo, se enriquece merecidamente. Desde los dí­as de Henry Ford, aquella heroica figura parecí­a cada vez más mí­tica, a medida que la economí­a pasaba a estar en manos de empresas gigantescas al frente de los cuales no habí­a innovadores románticos, sino burócratas que también podrí­an haber sido perfectamente funcionarios gubernamentales. John Keneth Galbraith escribió en 1968: “Con el ascenso de la sociedad anónima moderna, la aparición de la organización requerida por la tecnologí­a moderna y la planificación y el divorcio entre el poseedor del capital y el control de la empresa, el empresario ya no existe como una persona individual en la empresa industrial madura”. ¿Y quién podrí­a entusiasmarse ante un capitalismo que parecí­a ser más o menos como el socialismo aunque despojado del componente de justicia?