Arxiu mensual: octubre de 2012

Modificant el plugin Youtube Channel Gallery

Per a la secció de videos del seminari Taifa necessitava modificar el comportament del plugin Youtube Channel Gallery per a que mostres els vídeos de la llista de preferits en comptes dels pujats per l’usuari.

Aquí documento com fer-ho. Només cal modificar una línia del plugin.


// links
// $ytchag_rss_url = "http://gdata.youtube.com/feeds/api/users/" . $ytchag_user . "/uploads";
$ytchag_rss_url = "http://gdata.youtube.com/feeds/api/users/" . $ytchag_user . "/favorites";
$ytchag_link_url = "http://www.youtube.com/user/" . $ytchag_user;

Debt: The First 5000 Years - D. Graeber

Debt: The First 5,000 Years (David Graeber)

Debt: The First 5000 Years - D. Graeber
Debt: The First 5000 Years – D. Graeber

Títol: Debt: The First 5,000 Years
Autor: David Graeber
Editorial: Melville House
Any: 2011
ISBN: 978-1-933633-86-2

Alguns extractes del llibre de David Graeber en el qual analitza el paper del deute al llarg de la història de la huminitat.

“Surely one has to pay one’s debts.” The reason it’s so powerful is that it’s not actually an economic statement: it’s a moral statement. After all, isn’t paying one’s debts what morality is supposed to be all about? Giving people what is due them. Accepting one’s responsibilities. Fulfilling one’s obligations to others, just as one would expect them to fulfill their obligations to you. What could be a more obvious example of shirking one’s responsibilities than reneging on a promise, or refusing to pay a debt? It was that very apparent self-evidence, I realized, that made the statement so insidious.

As the great classicist Moses Finley often liked to say, in the ancient world, all revolutionary movements had a single program: “Cancel the debts and redistribute the land.”

Continua la lectura de Debt: The First 5,000 Years (David Graeber)

Extractes de “Por el bien del imperio” (J. Fontana)

Alguns extractes del llibre “Por el bien del imperio” de Josep Fontana

“Solo más tarde aprendí” dirá Kissinger en sus memorias “que las principales decisiones de política económica no son técnicas, sino políticas”.

J. Fontana – Por el bien del imperio (p. 456)

El 17 de octubre Honecker, que era partidario de responder al clima de protesta popular con la violencia, como habían hecho los chinos en junio en Tiananmen, fue destituido y reemplazado al frente del SED por Egon Krenz, contrario al uso de la represión. Pero los mayores problemas del país, como descubrió ahora el nuevo secretario general, eran de índole económica: la República Democrática Alemana estaba al borde de la quiebra, sin capacidad para hacer frente al pago de los intereses de su deuda exterior; algo que Honecker había ocultado a los dirigentes del partido. Cuando viajó a Moscú para comunicar a Gorbachov que el país se encontraba en una situación desesperada, recibió la respuesta de que la Unión Soviética no podía ayudarles y que la solución residía o en decirles a los ciudadanos alemanes que habían estado viviendo por encima de sus medios y que tocaba sacrificarse -algo que era imposible en aquellos momentos de protesta generalizada-, o en buscar la ayuda económica de la Alemania occidental, que solo se podría obtener a cambio de concesiones políticas.

J. Fontana – Por el bien del imperio (p. 681)
Continua la lectura de Extractes de “Por el bien del imperio” (J. Fontana)

Esta vez, además, el despertar de la protesta popular parece muy distinto al de otras ocasiones anteriores, y va a resultar más difícil contenerlo. No se trata de una repetición de las revueltas de 1968, que movilizaron a unos jóvenes que querían un mundo mejor y más justo, pero a los que el sistema, una vez derrotados, pudo recuperar sin demasiadas dificultades. Los jóvenes vuelven a ser la parte fundamental de estos nuevos ejércitos de protesta, pero su móvil es ahora mucho más directo y personal: en un mundo de desigualdad creciente, dominado por el paro y la pobreza, piden el derecho a un trabajo digno y a una vida justa, tal como se les prometió a sus abuelos cuando los llevaron a combatir en la guerra fría, no por la democracia, sino con el objetivo de asegurar el triunfo de la «jerarquía global establecida».

A lo cual hay que sumar el hecho de que, a diferencia de lo que sucedió en 1968, el sistema es ahora incapaz de integrarlos ofreciéndoles unas compensaciones adecuadas. Como los trabajadores de 1848, los jóvenes de esta nueva revuelta tienen muy poco que perder y un mundo que ganar. El futuro está en sus manos.

— Josep Fontana – Por el bien del imperio (p. 976)