Fuerzas del trabajo (Beverly Silver)

Resumen y comentario del libro Fuerzas del trabajo. Los movimientos obreros y la globalización desde 1870. Beverly J. Silver. Ed. Akal, 2005

FICHA

Fuerzas de Trabajo de Beverly Silver
Título Fuerzas de trabajo. Los movimientos obreros y la globalización desde 1870
Autor(es) Beverly J. Silver
Editorial Akal
ISBN 84-460-2146-3
Ilustraciones 12
Paginas 256
Formato 17×24
Fecha edición 22/02/2005
Colección Cuestiones de antagonismo
PVP 25,00 EUR.

Este libro traza el comportamiento de la fuerza de trabajo colectiva al hilo de la experiencia de los diversos movimientos obreros que durante el largo siglo XX han protagonizado en todo el mundo las luchas obreras de nuestro más estricto presente. El análisis de los conflictos laborales se efectúa utilizando un escenario temporal de larga duración y una perspectiva espacial global para demostrar cómo los distintos movimientos obreros han estado relacionados con las dinámicas del capitalismo histórico, la política mundial y los procesos de constitución social desde finales del siglo XIX hasta nuestros días.

A lo largo de sus páginas, se pone de manifiesto que allí donde se ha desplazado el capital en busca de superbeneficios y de la explotación de fuerza de trabajo peor retribuida, se ha encontrado indefectiblemente con la lucha encarnizada de los trabajadores. Los lugares de la protesta han cambiado y las composiciones de clase de la fuerza de trabajo también, pero únicamente para dar lugar a procesos inéditos de formación de nuevas clases obreras y modalidades originales de antagonismo y lucha de clases. Cartografías esenciales para comprender cómo funciona el antagonismo de los sujetos productivos en la economía-mundo capitalista y cómo se producen el conflicto y las luchas en el continuo proceso histórico de formación y destrucción de los bloques sociales y de los sujetos políticos, que conforma la dinámica política de nuestra época.


Resum i comentari del llibre Forces del treball. Els moviments obrers i la globalització des de 1870. Beverly J. Silver. Ed. Akal, 2005

FITXA

Títol Forces de treball. Els moviments obrers i la globalització des de 1870
Autor(s) Beverly J. Silver
Editorial Akal
ISBN 84-460-2146-3
Il·lustracions 12
Pagines 256
Format 17 x 24
Data edició 22/02/2005
Col·lecció Cuestiones de antagonismo
PVP 25,00 EUR.

Este libro traza el comportamiento de la fuerza de trabajo colectiva al hilo de la experiencia de los diversos movimientos obreros que durante el largo siglo XX han protagonizado en todo el mundo las luchas obreras de nuestro más estricto presente. El análisis de los conflictos laborales se efectúa utilizando un escenario temporal de larga duración y una perspectiva espacial global para demostrar cómo los distintos movimientos obreros han estado relacionados con las dinámicas del capitalismo histórico, la política mundial y los procesos de constitución social desde finales del siglo XIX hasta nuestros días.

A lo largo de sus páginas, se pone de manifiesto que allí donde se ha desplazado el capital en busca de superbeneficios y de la explotación de fuerza de trabajo peor retribuida, se ha encontrado indefectiblemente con la lucha encarnizada de los trabajadores. Los lugares de la protesta han cambiado y las composiciones de clase de la fuerza de trabajo también, pero únicamente para dar lugar a procesos inéditos de formación de nuevas clases obreras y modalidades originales de antagonismo y lucha de clases. Cartografías esenciales para comprender cómo funciona el antagonismo de los sujetos productivos en la economía-mundo capitalista y cómo se producen el conflicto y las luchas en el continuo proceso histórico de formación y destrucción de los bloques sociales y de los sujetos políticos, que conforma la dinámica política de nuestra época.



ÍNDICE

  • Prefacio
  • 1. Introducción
  • 2. Los movimientos obreros y la movilidad del capital
  • 3. Los movimientos obreros y los ciclos de productos
  • 4. Los movimientos obreros y la política mundial
  • 5. La dinámica actual desde una perspectiva histórico-mundial
  • Apéndices
  • Bibliografía

INTRODUCCIÓN

En las dos últimas décadas del siglo XX, los movimientos obreros están inmersos en una crisis profunda y general. Para muchos, esta crisis está ligada a la globalización y algunos piensan, incluso, que lleva a la desaparición de la clase obrera.
Sin embargo, desde finales de la década de los noventa, se observa un repunte del movimiento obrero1. Supone este repunte una vuelta a un poderoso movimiento o será débil y disperso? El libro quiere responder a esta pregunta, con una metodología de inserción de los estudios laborales en un marco histórico y geográfico de análisis más amplio que el habitual.

La crisis de los movimientos obreros

La globalización y el cambio tecnológico han socavado la capacidad de lucha de los trabajadores. La globalización, entendida como la hipermovilidad del capital productivo a finales del siglo XX que obliga a competir entre sí a todos los trabajadores del mundo, tiene dos tipos de efectos sobre la clase trabajadora:

  • Efectos directos: competencia y debilitamiento movimiento obrero.
  • Efectos indirectos: debilitamiento del Estado protector- huida de inversiones, debilitamiento estado del bienestar y otros elementos de la función legitimadora del estado.

Las modificaciones/innovaciones en los procesos de producción y trabajo han socavado la base tradicional y el poder de negociación de los trabajadores: “el fin del trabajo”, subcontrataciones, ETTs, ….

Por último el triunfo ideológico del discurso “no hay alternativa” ha ahondado todavía más dicha crisis.

Sin embargo hay algunos elementos contradictorios:

  • la mayor parte de los flujos de inversión directa extranjera están en el norte,
  • en los nuevos lugares de inversión se ha creado y reforzado una nueva clase obrera,
  • algunos nuevos sistemas de producción incrementan la vulnerabilidad del capital (just-in time),
  • ¿se ha debilitado realmente el estado? Los Estados son clave en la creación de los nuevos marcos en los que se lleva a cabo la globalización.

¿Un nuevo internacionalismo obrero emergente?

La creación de una nueva masa de clase obrera en los países a los que va el capital e incluso las protestas de los nuevos movimientos sociales (ej. Seattle) puede llevar a la creación de un nuevo internacionalismo obrero.

Sin embargo,

  • es difícil crear una clase obrera global homogénea,
  • si los estados se debilitan, es más difícil la presión sobre los propios gobiernos,
  • si hay unos estados clave muy poderosos que determinan la globalización, el objetivo clave estratégico para el movimiento obrero global deberían ser estos estados.2

En resumen, las tendencias y acontecimientos recientes en la política obrera internacional están dando lugar a interpretaciones radicalmente diferentes (p. 25). Para analizarlas, Silver va a utilizar las categorías de E. Olin Wright ([2000], p. 962).

Fuentes de poder obrero

  • Poder asociativo: resulta de la formación de una organización colectiva de los trabajadores (básicamente partidos y sindicatos).
  • Poder estructural: el que los trabajadores pueden ejercer simplemente a partir de su situación en el sistema económico (en el contexto de conflicto capital-trabajo).
    • Poder de negociación en el mercado de trabajo: deriva directamente del equilibrio o desequilibrio entre oferta y demanda en el mercado laboral.
    • Poder de negociación en el lugar de trabajo: situación estratégica de un grupo de trabajadores dentro de un sector industrial clave.

La globalización socava todos los poderes de negociación:

Desde esta perspectiva, el poder de negociación en el mercado de trabajo se ha visto socavado por la movilización de un ejercito de reserva a escala mundial, que ha generado un exceso de oferta global en ese mercado. Además, en la medida en que la difusión global de la agricultura y la industria capitalistas contrae las fuentes no salariales de ingresos e integra cada vez más gente en el proletariado, el poder de negociación en el mercado de trabajo se ve todavía más disminuido. Finalmente, al debilitar la soberanía estatal, la globalización ha socavado el poder de negociación asociativo de los trabajadores. (…) las transformaciones “posfordistas” en la organización de la producción y del proceso de trabajo han socavado el poder de negociación en el lugar de trabajo (pp. 27-28)

El trabajo como mercancía ficticia y sus resistencias

El trabajo es una mercancía “ficticia” (es decir tiene vida propia, no como las demás mercancías) y, por ello, tratarlo como mercancía conduce a reivindicaciones y resistencias.

Para Marx el carácter ficticio de la mercancía se revela en el lugar oculto de la producción3. Para Polanyi la fuerza de trabajo revela su carácter ficticio ya en la creación y el funcionamiento de un mercado para esa mercancía (porque es una mercancía especial). La ampliación del mercado desregulado provoca una contratendencia mediante un doble movimiento pendular entre la ampliación mercado y la movilización para regular y restringir.

Por conflictividad laboral de tipo polanyiano nos referimos a la resistencia obrera frente a la extensión de un mercado global autorregulado, en particular a los segmentos de la clase obrera erosionados por transformaciones económicas globales, así como a los trabajadores que se habían beneficiado de los bloques sociales establecidos, cuando éstos se ven abandonados desde arriba. (p. 33)

Dos hipótesis para desentrañar como ha ido cambiando en el tiempo y en el espacio el poder obrero: la irregularidad temporal de esta transformación i la irregularidad espacial de la misma.

El capitalismo histórico presenta una contradicción en la dinámica de expansión de la producción capitalista dado que ésta tiende a reforzar a los trabajadores y, por lo tanto, enfrenta recurrentemente al capital (y a los Estados) con fuertes movimientos obreros. Las concesiones que estos consiguen generan una crisis de rentabilidad y los esfuerzos del capital y del estado para restaurar los beneficios suponen la quiebra de los bloques sociales establecidos y una intensificación de la mercantilización del trabajo, produciendo así crisis de legitimidad y reacciones de resistencia.

Circulo conflicto - crisis rentabilidad - contrareforma - crisis legitimidad

Estas dos tendencias - crisis de rentabilidad y crisis de legitimidad - definen una tensión continua en el seno del capitalismo histórico. Un tipo de crisis solo se puede resolver mediante medidas que acaban generando el otro tipo de crisis. (p. 34)

Esta dinámica temporal está fuertemente entrelazada con una dinámica espacial entre distintas zonas geográficas con respecto al nivel/intensidad de la mercantilización del trabajo. Aunque para el capital todos los miembros del proletariado son instrumentos de trabajo intercambiables, se establecen además, limites a los derechos según tipo y proporción de los trabajadores con acceso a esos derechos. De aquí también la segmentación de los trabajadores –raza, etnia, genero, nacionalidad, edad, etc.- para reducir los grupos que logran las conquistas. Y los trabajadores a su vez se apoyan en estas diferencias para mantener su identidad o protección frente a la catástrofe.

En resumen, las estrategias de creación de fronteras han adoptado tres formas principales interconectadas entre si:

  • segmentación de los mercados de trabajo (emprendida principalmente por el capital)
  • limitación de la ciudadanía (emprendida principalmente por los estados)
  • construcción de identidades de clase excluyentes, en función de criterios que no son de clase (emprendida principalmente por los propios trabajadores)

No se puede determinar a priori, a partir de consideraciones teóricas, quien y como utilizará esa creación de fronteras para intentar resolver el problema, sino que debe estudiarse a partir de análisis históricos empíricos.

Estrategias de investigación

Una premisa metodológica central del libro es que los trabajadores y los movimientos obreros de diferentes países/regiones están vinculados entre sí por la división del trabajo a escala mundial y por procesos políticos globales. (podría decirse que han pasado a constituir un único ejercito de reserva global) (p. 40)

La perspectiva adoptada en este libro requiere una estrategia analítica sensible a los procesos relacionales entre los principales agentes (trabajadores, capital, estados) en el conjunto del sistema , así como a las restricciones sistémicas que afectan a esos agentes. (…) Los atributos y el comportamiento locales se entienden como producto de la ubicación de la unidad del sistema, que actúa como una apisonadora, transformando las relaciones sociales a escala local a lo largo de una trayectoria teóricamente esperada (…) La potencia de este planteamiento reside en que pone de relieve las restricciones reales que la totalidad impone a la multiplicidad de acciones posibles de los agentes locales, pero su debilidad es que excluye a priori la posibilidad de que una agencia local pueda influir significativamente sobre los resultados locales, y más aún en una situación en la que tal agencia local influya sobre el comportamiento del conjunto del sistema (…) La estrategia de investigación seguida en este libro es una “comparación incorporadora”, una estrategia en la que las interacciones entre las varias subunidades del sistema crean con el tiempo el propio sistema. (pp. 42-43)

El libro intenta crear una narración de la formación de la clase obrera en la que los acontecimientos se desarrollan en un espacio-tiempo dinámico. Este libro es, ante todo, un análisis de la interrelación entre la dinámica político-económica del desarrollo capitalista mundial y las pautas históricas mundiales de conflictividad laboral.

Acción colectiva (de la clase obrera): se refiere a una clase organizada en movimientos y asociaciones para cambiar la sociedad y la situación en ella de la propia clase.

Proletariado: quienes deben vender su fuerza de trabajo para poder sobrevivir

Metodología

Dada la importancia que atribuye a la totalidad de las relaciones entre acciones locales, necesita información de todos los casos potencialmente relacionados (para la totalidad social), desde comienzos del siglo XIX hasta ahora. Utiliza una metodología basada en los informes periodísticos sobre el número de huelgas en todo el mundo desde 1870, mediante una base de datos elaborada por el World Labor Group específicamente para el tipo de análisis dinámico global de la conflictividad laboral, como el realizado en este libro.4

El capítulo 2 se centra en la dinámica de la conflictividad laboral a escala mundial y la movilidad del capital en lo que se considera generalmente como el principal sector industrial del capitalismo del siglo XX: la industria automovilística. Recorre la difusión global de la producción en masa de automóviles desde sus orígenes en Detroit hasta el presente. Haciendo uso de la base de dados del WLG, este capítulo muestra que prácticamente en todos los lugares a los que se extendió la producción en masa de automóviles se constituyó también rápidamente un movimiento obrero (lo que hemos llamado anteriormente oleadas de tipo marxiano de conflictividad laboral) que obtuvo importantes mejoras en cuanto a salarios y condiciones de trabajo. Identificamos una pauta recurrente, en la que las empresas automovilísticas respondían a cada oleada sucesiva de conflictividad laboral desplazando la producción a nuevos lugares, con una nueva fuerza de trabajo relativamente barata y controlable. Esta estrategia de movilidad del capital tuvo efectos notablemente debilitadores sobre el movimiento obrero en los lugares de donde huia el capital, pero creaba y fortalecía los nuevos movimientos obreros en cada ubicación sucesiva de la expansión de esa industria.

Recurriendo al concepto de “solución espacial” introducido por David Harvey ([1989], p. 196; [1999], pp. 390, 415 y 431-445), en el capitulo 2 argumentamos que las sucesivas reubicaciones geográficas del capital constituyan soluciones espaciales para las crisis de rentabilidad y control, que solo conseguían aplazar esa crisis en el tiempo y en el espacio. El capitulo 2 también se centra en los esfuerzos de las empresas automovilísticas para afrontar la crisis de rentabilidad y control de fuerza de trabajo mediante la introducción de importantes cambios en la organización de la producción y el proceso de trabajo. Para captar esta dinámica, introducimos el concepto de “solución tecnológica”. Las transformaciones posfordistas en la organización de la producción, según argumentamos, constituyeron un esfuerzo para poner en practica una solución tecnológica a los problemas de rentabilidad y control que, sin embargo, no han proporcionado un remedio más estable y más duradero que la sucesivas soluciones espaciales.

En el capitulo 3 introducimos el concepto de “solución mediante el lanzamiento de nuevos productos”, ya que los capitalistas intentan aumentar sus beneficios y su control, no solo desplazándose a nuevos lugares geográficos o transformando el proceso de trabajo, sino también desplazándose a nuevas industrias y líneas de producción menos sometidas a una intensa competencia y a otras molestias. El capítulo 3 se centra en las dinámicas internas e interrelacionadas de tres ciclos macroproductivos: la industria textil mundial (esencial en el siglo XIX), la industria automovilística mundial y los nuevos sectores emergentes de finales del siglo XX i comienzos del XXI. Comprobamos que, del mismo modo que la conflictividad laboral se ha desplazado geográficamente junto con la reubicación de la producción dentro de cada industria, también se ha desplazado intersectorialmente, a lo largo del tiempo, con el ascenso y declive de las nuevas industrias líderes.

Los capítulos 2 y 3 mantienen deliberadamente el angulo de visión centrado la dinámica trabajo-capital en relación con la recurrente reestruccturación espacial y tecnológico-organizativa de los procesos de acumulación capitalista. En el capitulo 4 ampliamos el ángulo de visión argumentando que la trayectoria genérica de la conflictividad laboral (y de la reestructuración capitalista) a escala mundial ha estado estrechamente asociada a la dinámica de la construcción del estado, los conflictos interestatales y la guerra mundial. De hecho, el rasgo característico más sobresaliente de toda la serie temporal de menciones de conflictividad temporal durante el siglo XX, recogidas en la base de datos del WLG, es la estrecha interrelación de oleadas de conflictividad laboral y guerras mundiales, así como la interrelación entre conflictividad laboral y hegemonías mundiales. En el capitulo 4 volvemos a contar la historia de la conflictividad laboral a escala mundial durante el siglo XX, con la política internacional en el centro de la escena y, al hacerlo, introducimos un tipo final de solución, la solución financiera, porque, al igual que se produce el desplazamiento del capital a nuevas industrias y lineas de producción para escapar de las intrenas presiones competitivas en determinadas esferas de la producción (nuestras soluciones de lanzamiento de nuevos productos), en periodos de competencia intensa y generalizada, el capital ha tendido a alejarse del comercio y la producción y a dedicarse a las finanzas y la especulación. recurriendo al concepto de “expansión financiera” de Giovanni Arrighi (1994), denominamos a esa estrategia solución financiera.

Como veremos en el capitulo 4, la solución financiera fue un mecanismo clave en el desarrollo de la crisis de sobre producción de finales del siglo XIX y tuvo un profundo impacto sobre la trayectoria de la conflictividad laboral a escala mundial en la primera mitad del siglo XX. De forma parecida, una solución financiera aún más masiva ha constituido el mecanismo clave del desarrollo de la crisis de sobreacumulación de finales del siglo XX y, como argumentaremos, también ha tenido un profundo impacto sobre la trayectoria de la conflictividad laboral a escala mundial en las últimas décadas del siglo XX. En el quinto y último capitulo examinaremos esas y otras semejanzas entre el pasado y el presente, en un esfuerzo por evaluar la naturaleza y el probable desarrollo futuro de la crisis actual del movimiento obrero, y también volveremos a los debates con los que se inicio esta introducción. (pp. 51-53)

Los movimientos obreros y la movilidad del capital

El capítulo 2 se centra en la dinámica de la conflictividad laboral a escala mundial y la movilidad del capital en lo que se considera generalmente como el principal sector industrial del capitalismo del siglo XX, la industria automovilística. Revisando EE.UU, Europa occidental, Brasil, Sudáfrica y Corea del Sur muestra que prácticamente en todos los lugares en los que se extendió la producción en masa de automóviles se constituyó también rápidamente un movimiento obrero, que obtuvo importantes mejoras en cuanto a salarios y condiciones de trabajo. Identifica una pauta recurrente, en la que las empresas automovilísticas respondían a cada oleada sucesiva de conflictividad laboral desplazando la producción a nuevos lugares, con una fuerza de trabajo relativamente barata y controlable. Esta estrategia de movilidad del capital tuvo efectos notablemente debilitadores sobre el movimiento obrero en los lugares de donde huía el capital, pero creaba y fortalecía nuevos movimientos obreros en cada ubicación sucesiva de la expansión de esa industria. Parece como si las empresas automovilísticas hubieran estado persiguiendo por todo el mundo el espejismo de una fuerza de trabajo barata y disciplinada, sólo para ver cómo recreaba continuamente movimientos obreros militantes en las nuevas ubicaciones.

¿Una solución tecnológica posfordista?

Como se vio que la reubicación geográfica no bastaba para recuperar la rentabilidad y controlar a los trabajadores se pensó en una solución tecnológica mediante la puesta en práctica de importantes innovaciones en el proceso de trabajo: trabajo en equipo, just-in time- que, según los países se llevó a cabo de forma más o menos dura y cicatera. Pero esto no supuso una solución estable a la conflictividad laboral. Con estos sistemas se quería “integrar” a los trabajadores en los objetivos empresariales, pero no se logro. Por otro lado, estos sistemas hacen aun más vulnerables las empresas, porque si un elemento en el sistema hace huelga, afecta más que antes a todos los elementos.

El “éxito” de estas prácticas para controlar a los trabajadores en Japón, se ha visto que estaban basadas en la seguridad en el empleo, pero esta seguridad estaba limitada a grupos específicos de trabajadores (…) y su éxito depende de la creación de un amplio “amortiguador” compuesto por trabajadores con empleos inseguros en el nivel más bajo del sistema de subcontratación, y por trabajadores a tiempo parcial y temporales en las empresas de nivel superior.

En Japón, debido a la estructura familiar esta estructura se mantuvo bien, pero a medida que este dualismo del mercado de trabajo crece y ha adoptado una nueva forma espacial – con los estratos inferiores y superiores del sistema ubicados en múltiples países- la probabilidad que los estratos inferiores permanezcan sumisos decrece. Por tanto, en la medida en que estas prácticas sigan predominando en el futuro, es muy probable que se mantenga la dinámica por la que las empresas automovilísticas producen nuevos movimientos obreros militantes en cada nuevo foco de rápida expansión.

Puede también suceder que la combinación de estas estrategias –soluciones espaciales y soluciones tecnológicas /organizativas- puede estar conduciendo a la reconsolidación de un proceso espacialmente bifurcado. Por un lado, nuevas innovaciones en organización y tecnología, en la medida en que pueden ser monopolizadas por los innovadores, proporcionan la base para pactos sociales trabajo-capital-estado más consensuadas, permitiendo que la legitimidad se combine con la rentabilidad, aunque sea para una fuerza de trabajo de menos tamaño; por otro lado, en países más pobres, cuya ventaja competitiva se basa en una continúa disminución de los costes, las exigencias de rentabilidad conducen a repetidas crisis de legitimidad.

No obstante, es poco probable que en el siglo XXI los trabajadores del automóvil vayan a desempeñar en el movimiento obrero mundial el papel central que han desempeñado en el siglo XX, porque no parece que la industria automovilística vaya a seguir siendo central en el siglo XXI, ya que el capital se desplaza hacia nuevas industrias y líneas de producción, en busca de beneficios más elevados y mayor control sobre la fuerza de trabajo.

Hasta aquí hemos visto un desplazamiento geográfico y tecnológico del capital para aumentar la rentabilidad y controlar la fuerza de trabajo, ahora veremos sus intentos de solución mediante el “lanzamiento de nuevos productos”.

Los movimientos obreros y los ciclos de productos

Los capitalistas responden a una disminución de sus beneficios en determinada industria con la reubicación geográfica (solución espacial) o mediante innovaciones en el proceso de producción (solución tecnológica/organizativa), pero también pueden desplazar el capital a nuevas líneas de producción e industrias más novedosas y rentables. ¿Qué sucede entonces?

  • 1: la ubicación principal de la ubicación de la clase obrera y de su lucha se desplaza, en un sector industrial dado, junto al desplazamiento de la ubicación geográfica de la producción. Lo muestra con el automóvil en el siglo XX y el textil en el siglo IXX.
  • 2: asimismo la conflictividad se desplaza de un sector industrial a otro, acompañando el ascenso y declive de los principales sectores del desarrollo capitalista.

El capítulo 3 presenta una reformulación crítica de la teoría de los ciclos de los productos, a fin de vincular las dinámicas intraindustrial e interindustrial y de establecer fundamentos para un análisis comparativo entre los ciclos intraindustriales. Los ciclos se solapan entre ellos. La formación de la clase obrera y sus luchas son procesos clave que inducen el desplazamiento del ciclo de un producto al siguiente. La conflictividad laboral es un componente clave del proceso.

Analiza el ciclo del producto automóvil. A medida que se desarrolla el ciclo del producto, los beneficios van disminuyendo, de modo que el capital no está en condiciones de conceder a los trabajadores condiciones suficientes que les mantengan satisfechos. Concluye que: los últimos lugares donde se ha iniciado la producción en masa de automóviles han sufrido las contradicciones sociales del desarrollo capitalista (incluida la fuerza de la clase obrera) sin los beneficios que les permitían afrontar con éxito esas contradicciones sociales. Las regiones más periféricas se ven obligadas a competir de acuerdo con estrategias más intensivas en trabajo y más represivas.

En resumen, en ambas industrias (automóvil y textil) las soluciones espaciales para las crisis locales de rentabilidad y control dela fuerza de trabajo fueron impulsadas no sólo por la competencia intercapitalista, sino también por la conflictividad laboral. Además, en ambas industrias las soluciones espaciales sólo consiguieron un “aplazamiento” espacio-temporal de las crisis de rentabilidad y control, haciendo cada vez más difícil resolverlas mediante acuerdos estables de capital y trabajo. (p. 108)

Si consideramos los ciclos de ambos productos como un solo fenómeno interconectado, podemos ver que el ascenso y declive cíclicos de la conflictividad laboral dentro de cada sector esta inserto en un desplazamiento de la conflictividad laboral de un sector industrial a otro a medida que se inician ciclos de nuevos productos. Capital y conflicto van unidos. El capital se mueve huyendo del conflicto que afecta su tasa de beneficio (el conflicto como motor histórico del capitalismo), pero como ni la solución espacial, ni la solución tecnológica, ni la aparición de nuevas industrias pueden solucionar el elemento conflictivo que inherente al capital5, pues allá donde va el capital inmediatamente le sigue el conflicto.6

En resumen, la dinámica general de la conflictividad laboral a escala mundial ha estado inserta en el ascenso y declive de los ciclos de los productos y las consiguientes modificaciones del carácter del poder de negociación de los trabajadores (p. 113)

Silver hace una mención especial al sector del transporte. Paradójicamente, la movilidad del capital requiere inversiones relativamente inmóviles en el sector del transporte: ferrocarriles, autopistas, puertos, aeropuertos.7

El papel desempeñado por la regulación estatal ha sido mucho más decisivo y directo en la dinámica de la conflictividad laboral en el transporte que en otros sectores. Los trabajadores de los transportes siguen teniendo un gran poder de negociación en el lugar de trabajo. Pero, el poder de incidir que les queda a los trabajadores,8 ¿lo utilizarán para beneficiar genéricamente a los trabajadores o en luchas de carácter más corporativo?

¿Será la solución el lanzamiento de nuevos productos?

Es Difícil identificar un único producto que desempeñe actualmente un papel equivalente al que desempeñaron históricamente el complejo textil en el siglo XIX o el automóvil en el XX. Una característica muy destacada del capitalismo contemporáneo es su eclecticismo y flexibilidad, apreciables en el abigarrado conjunto de opciones que presentan los bienes de consumo y en el rápido surgimiento de nuevos artículos y nuevas formas de consumir los antiguos. Por eso va a definir diversas industrias que merecen atención desde el punto de vista de la formación de la clase obrera y la conflictividad laboral a escala mundial.

Silver revisa la industria de los semi-conductores, los servicios al productor, la enseñanza y servicios personales, como los nuevos sectores de desarrollo del futuro.9 En relación con estos sectores comenta algunas cosas que tienen interés. Tales como:

  • en los servicios al productor hay otra importante localización geográfica e industrial de formación de nueva clase obrera y de potencial conflictividad laboral. Silver destaca como los trabajadores han conseguido algunos triunfos porque “estas campañas han supuesto una reevaluación del modelo organizativo tradicional (de los trabajadores), y una opción por un nuevo modelo de organización más basado en la comunidad” (p. 127), apoyándose en toda la ciudad, recurriendo al apoyo de aliados en las capas sociales no interesadas directamente en el problema (como en el siglo XIX, para los obreros textiles del Reino Unido que tenían que hacer frente a múltiples patronos, el poder asociativo en toda la región era algo esencial). Y “Finalmente, dado que estas transformaciones en la organización de la producción han ido de la mano de una transformación de la composición étnica y de genero de la clase obrera, las campañas han tenido que afrontar simultáneamente cuestiones de raza, genero, ciudadanía y clase, lo que ha conllevado una transformación de los propios activistas con el fin de reflejar mejor la composición de los trabajadores, ocupándose de las necesidades y reivindicaciones específicas de esta nueva fuerza de trabajo, como el cuidado de los niños y el aprendizaje del inglés” (p. 129). Es decir, por un lado han tenido que ensanchar el concepto de trabajadores, para dar cabida a alianzas de no trabajadores, y, por el otro, el ámbito de las reivindicaciones. Pero el potencial de poder obrero es algo que está todavía por demostrar y corresponde a la creatividad de los trabajadores innovar mediante formas de lucha que sean aptas en este nuevo contexto.
  • el sector de la enseñanza, que, para ella, es decisivo para el proceso de acumulación de capital en el siglo XXI (por necesitar del conocimiento para producir). Los profesores son proletarios, ya que hace mucho tiempo que no poseen sus propios medios de producción, sino que para sobrevivir tienen que vender su fuerza de trabajo (en general al Estado). Gran parte del poder de negociación de los profesores es debido a que ‘las empresas’ no pueden desplazar sus actividades ni en el tiempo ni por medio de la tecnología. Aunque ella misma termina diciendo que “puede esperarse que cualesquiera cambios tecnológicos en el proceso de trabajo de la enseñanza inserten a los profesores en una división técnica del trabajo, vulnerable a las perturbaciones en una media que no lo fue nunca antes” (p. 137).
  • El crecimiento a fines del siglo XX del sector de los servicios personales sugiere una tendencia significativa hacia el debilitamiento general del poder de negociación en el lugar de trabajo.

Llegando como conclusión a:

El lugar principal de la formación de la clase obrera y de sus protestas correspondientes se ha desplazado dentro de cada industria junto con la reubicación geográfica de la producción, así como de una industria a otra acompañando el ascenso de nuevas industrias líderes y el declive de las antiguas. (…) Por el momento, no es posible todavía identificar un sector que juegue, en los procesos de escala mundial de acumulación de capital, una función análoga a la que desempeñaron la industria textil o la del automóvil en los siglos XIX y XX respectivamente. (…) A comienzos del siglo XXI, la fuerza de trabajo en nuevas industrias líderes –como los semi-conductores- así como en industrias bien establecidas, como el textil y el automóvil , se concentra en países de renta baja y media, por lo que es probable que el centro de conflictividad laboral a escala mundial durante el siglo XXI se concentre en esos países. (p. 140)

Los movimientos obreros y la política mundial

A partir de aquí amplia su análisis del mundo estrictamente laboral, a la composición de la sociedad:

La trayectoria genérica de la conflictividad laboral (y de la reestructuración capitalista) ha estado estrechamente asociada a la dinámica de la construcción del estado, los conflictos interestatales y la guerra mundial. (…) estrecha interrelación entre oleadas de conflictividad laboral y guerras mundiales, así como la interrelación entre la conflictividad laboral y hegemonías mundiales. (p. 52)

La característica más sobresaliente del panorama general de la conflictividad laboral a escala mundial durante el siglo XX es la interrelación entre conflictividad laboral mundial y las dos guerras mundiales. La transición de una pauta de militancia obrera creciente y explosiva a otra relativamente suave y declinante esta vinculada al establecimiento de un nuevo régimen hegemónico al finalizar la Segunda Guerra Mundial marcado por un nuevo contrato social entre capital y trabajo en los paises centrales.

Las dinámicas del ciclo del producto y de las guerras mundiales han tenido consecuencias opuestas sobre el perfil general espacio-temporal de la conflictividad laboral mundial. La dinámica bélica, aumento los conflictos laborales, por el contrario, los cambios espaciales asociados al ciclo del producto, suavizan los conflictos laborales. Durante la primera mitad del siglo XX las guerras pudieron más que el ciclo del producto, en la segunda mitad, la hegemonia estadounidense hizo que prevaleciera la dinámica del ciclo del producto (se suavizó el conflicto)

La globalización de finales del siglo XIX y el ascenso del movimiento obrero moderno

A finales del siglo XIX crece fuerte el movimiento obrero (partidos y sindicatos). Las huelgas del periodo 1905-1914 pusieron de manifiesto la vulnerabilidad del capital frente a la agitación obrera en los sectores del transporte y la minería. El surgimiento de una clase obrera políticamente organizada exigió algo más que una modificación de táctica en las clases dominantes, les llevó a un cambio de estrategia. Este cambio fundamental podría denominarse “la socialización del estado”: intervencionismo económico e inicio del estado del bienestar.

Asimismo, las guerras coloniales de la primera parte del siglo hicieron que los estados necesitarán más de su ciutadania: La ampliación de los derechos democráticos y laborales estaba destinada a fortalecer la lealtad (nacional) de la clase obrera y mantener a raya el espectro de la revolución. “El interés nacional vital” facilitó que durante la guerra, y después de ella, no sólo se ampliaron los derechos sindicales sino también el derecho al voto.

Algunos hombres de estado europeos creían en 1914 que la guerra aplacaría los conflictos sociales. En vísperas de la I guerra mundial, la política internacional y la política obrera estaban ya profundamente entrelazadas.

El círculo vicioso del conflicto interno e internacional

En 1914 se consideraba que el internacionalismo proletario haría que los trabajadores rechazasen luchar contra los trabajadores de otros países. Dada la militancia de la clase obrera europea en las décadas anteriores a la guerra, a la mayoría de los observadores de la época les sorprendió que los ciudadanos europeos (incluida la mayor parte de la clase obrera) se precipitaran con evidente entusiasmo a la guerra en 1914. La militancia obrera y la agitación socialista declinaron precipitadamente en los países beligerantes durante los primeros años de la guerra (el nacionalismo pudo más que los intereses de clase).

No obstante, cuando en 1917 estalló la revolución rusa el sentimiento contra la guerra era mayoritario en las poblaciones de Europa y en 1918 parecía que la revolución socialista se iba a extender por toda ella.

Desde 1929 el New Deal, los planes quinquenales soviéticos, el fascismo y el nazismo, eran formas diferentes de saltar del mercado mundial -liberal-, del periodo anterior que se iba a pique, a la balsa salvavidas de la economía nacional. Los proyectos tenían dos rasgos comunes: rechazaban el laissez faire y pretendían una rápida expansión industrial.

El vínculo causal entre la conflictividad laboral y el estallido de la II guerra mundial es menos inmediato en esta guerra que en la primera.

Tras la II G.M. en todo el mundo colonial y semi-colonial se produjeron importantes oleadas de conflictividad laboral, pero en la segunda fue mucho mas intensa y duró mucho más tiempo. (guerras de liberación nacional)

Con el establecimiento de la hegemonía mundial estadounidense tras la II Guerra Mundial se puso fin al círculo vicioso de guerra y conflictividad laboral. En la primera mitad del siglo XX los movimientos obreros de todo el mundo habían crecido en fuerza y militancia, mientras que los esfuerzos por integrarlos y/o reprimirlos habían fracasado. Las oleadas de conflictividad obrera se entrelazaron con levantamientos revolucionario generalizados en todo el globo. Pero, tras la II G.M. se produjo una clara modificación de la dinámica de la conflictividad laboral a escala mundial, que paso de tener un carácter creciente/explosivo en la primera mitad del siglo a presentar un perfil estable/declinante en la segunda mitad del mismo. (p. 168). Además, las oleadas de conflictividad laboral iban distanciándose cada vez más de las crisis revolucionarias. (p. 169)

Había una impresión generalizada de que la economía y la política del laissez faire habían contribuido al caos social y político de los años de entreguerras y de guerra, lo que contribuyó a modificar la filosofía que orientaba a las instituciones internacionales. Mientras la imagen que inspiró la Sociedad de Naciones era el estado guardián del siglo XIX, la imagen en la que se basaban las Naciones Unidas era el Estado del Bienestar del siglo XX. (p. 170)

De forma parecida se reformaron las instituciones monetarias y comerciales internacionales, en una dirección que reconocía el derecho y el deber de los estados-nación de proteger a sus trabajadores, empresas y monedas de la aniquilación por las fuerzas no reguladas del mercado mundial. Las instituciones económicas globales debían engranarse con la aplicación de políticas keynesianas a escala nacional. El programa keynesiano presuponía una tregua, que no una solución, en el conflicto trabajo-capital, basada en un acuerdo tripartito suscrito entre gobiernos, sindicatos y empresas.

Todas estas concesiones a la clase trabajadora (de los países centrales), puso en cuestión la rentabilidad. Ante la necesidad de nuevas estructuras institucionales a escala nacional y empresarial para recuperarla se inicia una nueva etapa caracterizada por la integración sindical, expansión internacional, neoliberalismo, etc.

En el Tercer Mundo no había Plan Marshall para la reconstrucción y reanudación del proceso de acumulación. Para atraer al capital extranjero era necesario un clima “adecuado” para las inversiones, incluida la garantía de una fuerza de trabajo disciplinada. Una vez que los líderes del movimiento nacionalista controlaban el poder del estado, las luchas de obreros y campesinos perdían invariablemente gran parte del apoyo que les habían prestado otras clases sociales.

La reestructuración a escala mundial de los procesos de acumulación de capital influyó muy significativamente sobre el poder de negociación de la fuerza de trabajo. La combinación de reforma, represión y reestructuración condujo al declive de los movimientos obreros en el mundo en los 50 y 60 (del siglo XX). Y la oleada de conflictividad laboral al final de los años sesenta (mayo 68, junio 79 en Francia) fue un detonante para el despegue de la expansión del capital transnacional, del capital europeo occidental y la ampliación e intensificación de la IDE estadounidense hacia las áreas de bajos salarios.

De este modo se llegó a un callejón sin salida en la pretensión de integrar al movimiento obrero en un sistema capitalista mundial reformado, lo cual necesariamente debía conducir a otra crisis a escala mundial. Ésta se inició durante la década de los setenta; al principio cobró forma de una crisis del capitalismo mundial y del poder mundial estadounidense, pero, a finales de la década de los ochenta, se había convertido en una crisis a escala mundial de los movimientos obreros. (p. 180)

De la crisis de la hegemonía USA a la crisis del movimiento obrero mundial

A comienzos de la década de los ochenta, las mejoras obtenidas por el movimiento obrero en las fábricas habían quedado en gran medida arrumbadas. Además, se esperaba que los sindicatos metieran en cintura a sus bases, a cambio de su participación en los procesos de toma de decisiones a escala de fábrica. Por otra parte, un capital cada vez más movil “votó con los pies” no sólo intensificando y profundizando la reubicación geográfica del capital productivo hacia áreas de bajos salarios, sino también acumulando capital en forma líquida en numerosos paraísos fiscales (aunque no sólo en éstos).

En el tercer mundo al principio aumentaron los conflictos, porque había aumentado la clase obrera (con la llegada del capital extranjero), pero con la crisis de la deuda y los ajustes estructurales consiguientes se debilitó el poder de los trabajadores, tanto en el mercado laboral como en el lugar de trabajo. Al mismo tiempo se produjo una importante reorientación en la dirección de los flujos de capital financiero, siendo ahora Estados Unidos el país que succiona la liquidez de todo el mundo.

Desde la atalaya de 2002, la crisis de los movimientos obreros de finales del siglo XX parecía ser más larga y profunda que la experimentada a finales del siglo XIX.

La dinámica actual desde una perspectiva histórico-mundial

Ni la expansión al exterior ni las transformaciones tecnológicas eliminan los conflictos laborales. El capital los lleva consigo con la clase obrera que crea.

Si bien las soluciones espaciales tienden a cerrar la brecha Norte-Sur, las soluciones tecnológicas y de lanzamiento de nuevos productos, así como el proteccionismo, tienden a ensancharla continuamente, por lo que las reivindicaciones y el poder de negociación van de la mano, creando las condiciones para crisis sociales permanentes en gran parte del mundo poscolonial.

Desde la perspectiva adoptada aquí, la crisis de los movimientos obreros a finales del siglo XX es coyuntural y será probablemente superada con la consolidación de nuevas clases obreras en formación. (p. 192)

Pero, aunque resulte mucho menos negativa de lo que se suele pensar, el poder de negociación en el lugar de trabajo se está viendo debilitada en el siglo XXI y el poder de los nuevos sectores se halla más próxima al textil del siglo XIX que al automóvil en el XX. El declive actual de la militancia obrera puede remitirse a una tendencia hacia el debilitamiento general del poder de negociación en el lugar de trabajo.

Cabe esperar que el peso del poder asociativo, basado en organizaciones sindicales y políticas a escala de ciudad o región (basar su organización laboral en la comunidad), en las estrategias de poder globales del movimiento obrero vaya aumentando.

La victoria no se puede alcanzar basándose principalmente en el poder estructural autónomo de los trabajadores, sino, por el contrario, en la alianza con grupos y capas del conjunto de la comunidad, y en los recursos que ésta pueda aportar. (p. 194)

Hasta el momento, para Silver el poder asociativo lo representaban sindicatos en el lugar de trabajo. Ahora amplia esta visión a escala de ciudad, región y comunidad lo que lo saca del ámbito de la clase obrera tal como ella lo había utilizado hasta el momento.10

El declive de la conflictividad laboral y la desradicalización de los movimientos obreros en la segunda mitad del siglo XX parecen consecuencia de una transición a una situación de guerra más controlada y limitada, así como un entrono internacional que fue más favorable a los trabajadores. Si en el siglo XXI podemos volver a una situación de conflcitividad obrera creciente y radicalizada a escala mundial, es algo que también depende de que regresemos a una situación de crecientes conflictos internacionales y de guerra mundial, como en la primera mitad del siglo XX. (p. 195)

La conflictividad laboral mundial en el siglo XX ha seguido una trayectoria pendular entre crisis de rentabilidad y crisis de legitimidad. Las dislocaciones a escala mundial de las formas establecidas de vida y sustento provocadas por este giro (perdida de poder de los trabajadores) a finales del siglo XX hacia los mercados desregulados están produciendo de nuevo una profunda crisis de legitimidad social para el capitalismo mundial.11

El párrafo final:

El desafio al que se enfrentan los trabajadores del mundo a comienzos del siglo XXI es la lucha, no sólo contra la propia explotación y exclusión de cada uno, sino a favor de un régimen internacional que subordine verdaderamente los beneficios al sustento y bienestar de todos. (p. 200)

Ni una sola palabra que implique el caminar hacia un cambio de sistema. Se deduce que apuesta por un nuevo movimiento pendular hacia la legitimación. Y eso a pesar de que ella misma muestra que esto no puede funcionar por el propio movimiento pendular.

Enlaces externos

Wildcat: Dossier zu Forces of Labour. (en alemán)
prol-position: why have we translated Forces of labour?
Counterpucnch.org: a review of Beverly Silver’s Forces of labour. (en inglés)
Johns Hopkins University: Beverly Silver (en inglés)
Worker’s liberty: an interview with Beverly Silver. (en inglés)

Joan Junyent y Miren Etxezarreta, diciembre 2006.
Texto bajo una licencia Creative Commons de reconocimiento-no comercial-compartir igual

ÍNDEX

  • Prefaci
  • 1. Introducció
  • 2. Els moviments obrers i la mobilitat del capital
  • 3. Els moviments obrers i els cicles de productes
  • 4. Els moviments obrers i la política mundial
  • 5. La dinàmica actual des d’una perspectiva històric-mundial
  • Apèndixs
  • Bibliografia

INTRODUCCIÓ

En les dues últimes dècades del segle XX, els moviments obrers estan immersos en una crisi profunda i general. Per a molts, aquesta crisi està lligada a la globalització i alguns pensen, fins i tot, que porta a la desaparició de la classe obrera.
Tanmateix, des de finals de la dècada dels noranta, s’observa un repunt del moviment obrer.12 Suposa aquest repunt una tornada a un moviment poderós o serà feble i dispers? El llibre vol respondre a aquesta pregunta, amb una metodologia d’inserció dels estudis laborals en un marc històric i geogràfic d’anàlisi més àmplia que l’habitual.

La crisi dels moviments obrers

La globalització i el canvi tecnològic han minat la capacitat de lluita dels treballadors. La globalització, entesa com l’hipermobilitat del capital productiu a finals del segle XX que obliga a competir entre si tots els treballadors del món, té dos tipus d’efectes sobre la classe treballadora:

  • Efectes directes: competència i debilitament moviment obrer.
  • Efectes indirectes: debilitament de l’Estat protector- fugida d’inversions, debilitament estat del benestar i altres elements de la funció legitimadora de l’estat.

Les modificacions/innovacions en els processos de producció i treball han soscavat la base tradicional i el poder de negociació dels treballadors: “el final del treball”, subcontractacions, ETTs ….

Finalment el triomf ideològic del discurs “no hi ha alternativa” ha fet encara més profunda l’esmentada crisi.

Tanmateix hi ha alguns elements contradictoris:

  • la major part dels fluixos d’inversió directa estrangera són al nord,
  • als nous llocs d’inversió s’ha creat i reforçat una nova classe obrera,
  • alguns nous sistemes de producció incrementen la vulnerabilitat del capital (just-in-time),
  • s’ha debilitat realment l’estat? Els Estats són clau en la creació dels nous marcs en els quals es du a terme la globalització.

Un nou internacionalisme obrer emergent?

La creació d’una nova massa de classe obrera als països als quals va el capital i fins i tot les protestes dels nous moviments socials (ex . Seattle) pot portar a la creació d’un nou internacionalisme obrer.

Tanmateix,

  • és difícil crear una classe obrera global homogènia,
  • si els estats es debiliten, és més difícil la pressió sobre els propis governs,
  • si hi ha uns estats clau molt poderosos que determinen la globalització, l’objectiu clavi estratègic per al moviment obrer global haurien de ser aquests estats.13

En resum, les tendències i esdeveniments recents en la política obrera internacional estan donant lloc a interpretacions radicalment diferents (pàg. 25). Per analitzar-les, Silver utilitzarà les categories d’E. Olin Wright ([2000], pàg. 962).

Fonts de poder obrer

  • Poder associatiu: resulta de la formació d’una organització col·lectiva dels treballadors (bàsicament partits i sindicats).
  • Poder estructural: el que els treballadors poden exercir simplement a partir de la seva situació en el sistema econòmic (en el context de conflicte capital-treball).
    • Poder de negociació en el mercat de treball: deriva directament de l’equilibri o desequilibri entre oferta i demanda al mercat laboral.
    • Poder de negociació en el lloc de treball: situació estratègica d’un grup de treballadors dins d’un sector industrial clau.

La globalització soscava tots els poders de negociació:

Desde esta perspectiva, el poder de negociación en el mercado de trabajo se ha visto socavado por la movilización de un ejercito de reserva a escala mundial, que ha generado un exceso de oferta global en ese mercado. Además, en la medida en que la difusión global de la agricultura y la industria capitalistas contrae las fuentes no salariales de ingresos e integra cada vez más gente en el proletariado, el poder de negociación en el mercado de trabajo se ve todavía más disminuido. Finalmente, al debilitar la soberanía estatal, la globalización ha socavado el poder de negociación asociativo de los trabajadores. (…) las transformaciones “posfordistas” en la organización de la producción y del proceso de trabajo han socavado el poder de negociación en el lugar de trabajo (pp. 27-28)

El treball com a mercaderia ficticia i les seves resistències

El treball és una mercaderia “ficticia” (és a dir té vida pròpia, no com les altres mercaderies) i, per això, tractar-lo com a mercaderia condueix a reivindicacions i resistències.

Per a Marx el caràcter fictici de la mercaderia es revela al lloc ocult de la producción14. Per a Polanyi la força de treball revela el seu caràcter fictici ja en la creació i el funcionament d’un mercat per a aquesta mercaderia (perquè és una mercaderia especial). L’ampliació del mercat desregulat provoca una contratendència mitjançant un doble moviment pendular entre l’ampliació mercat i la mobilització per regular i restringir.

Por conflictividad laboral de tipo polanyiano nos referimos a la resistencia obrera frente a la extensión de un mercado global autorregulado, en particular a los segmentos de la clase obrera erosionados por transformaciones económicas globales, así como a los trabajadores que se habían beneficiado de los bloques sociales establecidos, cuando éstos se ven abandonados desde arriba. (p. 33)

Dues hipòtesis per desentranyar com ha anat canviant en el temps i en l’espai el poder obrer: la irregularitat temporal d’aquesta transformació i la irregularitat espacial de la mateixa.

El capitalisme històric presenta una contradicció en la dinàmica d’expansió de la producció capitalista ja que aquesta tendeix a reforçar els treballadors i, per tant, enfronta recurrentment el capital (i als Estats) amb forts moviments obrers. Les concessions que aquests aconsegueixen generen una crisi de rentabilitat i els esforços del capital i de l’estat per restaurar els beneficis suposen la fallida dels blocs socials establerts i una intensificació de la mercantilització del treball, produint així una crisi de legitimitat i reaccions de resistència.

Cercle conflicte - crisi rendibilitat - contrareforma - crisi legitimitat

Estas dos tendencias - crisis de rentabilidad y crisis de legitimidad - definen una tensión continua en el seno del capitalismo histórico. Un tipo de crisis solo se puede resolver mediante medidas que acaban generando el otro tipo de crisis. (p. 34)

Aquesta dinàmica temporal està fortament entrellaçada amb una dinàmica espacial entre diferents zones geogràfiques respecte al nivell/intensitat de la mercantilització del treball. Encara que per al capital tots els membres del proletariat són instruments de treball intercanviables, s’estableixen a més, limits als drets segons tipus i proporció dels treballadors amb accés a aquests drets. D’aquí també la segmentació dels treballadors -raça, ètnia, gènere, nacionalitat, edat, etc. - per reduir els grups que aconsegueixen les conquestes. I els treballadors al seu torn es recolzen en aquestes diferències per mantenir la seva identitat o protecció davant la catàstrofe.

En resum, les estratègies de creació de fronteres han adoptat tres formes principals interconnectades entre si:

  • segmentació dels mercats de treball (empresa principalment pel capital)
  • limitació de la ciutadania (empresa principalment pels estats)
  • construcció d’identitats de classe excloents, en funció de criteris que no són de classe (empresa principalment pels propis treballadors)

No es pot determinar a priori, a partir de consideracions teòriques, qui i com utilitzarà aquesta creació de fronteres per intentar resoldre el problema, sinó que s’ha d’estudiar a partir d’anàlisis històriques empíriques.

Estratègies d’investigació

Una premissa metodològica central del llibre és que els treballadors i els moviments obrers de diferents països/regions estan vinculats entre si per la divisió del treball a escala mundial i per processos polítics globals. (podria dir-se que han passat a constituir un únic exèrcit de reserva global) (pàg. 40)

La perspectiva adoptada en este libro requiere una estrategia analítica sensible a los procesos relacionales entre los principales agentes (trabajadores, capital, estados) en el conjunto del sistema , así como a las restricciones sistémicas que afectan a esos agentes. (…) Los atributos y el comportamiento locales se entienden como producto de la ubicación de la unidad del sistema, que actúa como una apisonadora, transformando las relaciones sociales a escala local a lo largo de una trayectoria teóricamente esperada (…) La potencia de este planteamiento reside en que pone de relieve las restricciones reales que la totalidad impone a la multiplicidad de acciones posibles de los agentes locales, pero su debilidad es que excluye a priori la posibilidad de que una agencia local pueda influir significativamente sobre los resultados locales, y más aún en una situación en la que tal agencia local influya sobre el comportamiento del conjunto del sistema (…) La estrategia de investigación seguida en este libro es una “comparación incorporadora”, una estrategia en la que las interacciones entre las varias subunidades del sistema crean con el tiempo el propio sistema. (pp. 42-43)

El llibre intenta crear una narració de la formació de la classe obrera en la qual els esdeveniments es desenvolupen en un espai-temps dinàmic. Aquest llibre és, abans que res, una anàlisi de la interrelació entre la dinàmica polític-econòmica del desenvolupament capitalista mundial i les pautes històriques mundials de conflictivitat laboral.

Acció col·lectiva (de la classe obrera): es refereix a una classe organitzada en moviments i associacions per canviar la societat i la situació en ella de la pròpia classe.

Proletariat: els qui han de vendre la seva força de treball per poder sobreviure

Metodologia

Donada la importància que atribueix a la totalitat de les relacions entre accions locals, necessita informació de tots els casos potencialment relacionats (per a la totalitat social), des de començaments del segle XIX fins ara. Utilitza una metodologia basada en els informes periodístics sobre el nombre de vagues a tot el món des de 1870, mitjançant una base de dades elaborada pel World Labor Group específicament per al tipus d’anàlisi dinàmica global de la conflictivitat laboral, com el realitzat en aquest llibre.15

El capítulo 2 se centra en la dinámica de la conflictividad laboral a escala mundial y la movilidad del capital en lo que se considera generalmente como el principal sector industrial del capitalismo del siglo XX: la industria automovilística. Recorre la difusión global de la producción en masa de automóviles desde sus orígenes en Detroit hasta el presente. Haciendo uso de la base de dados del WLG, este capítulo muestra que prácticamente en todos los lugares a los que se extendió la producción en masa de automóviles se constituyó también rápidamente un movimiento obrero (lo que hemos llamado anteriormente oleadas de tipo marxiano de conflictividad laboral) que obtuvo importantes mejoras en cuanto a salarios y condiciones de trabajo. Identificamos una pauta recurrente, en la que las empresas automovilísticas respondían a cada oleada sucesiva de conflictividad laboral desplazando la producción a nuevos lugares, con una nueva fuerza de trabajo relativamente barata y controlable. Esta estrategia de movilidad del capital tuvo efectos notablemente debilitadores sobre el movimiento obrero en los lugares de donde huia el capital, pero creaba y fortalecía los nuevos movimientos obreros en cada ubicación sucesiva de la expansión de esa industria.

Recurriendo al concepto de “solución espacial” introducido por David Havery ([1989], p. 196; [1999], pp. 390, 415 y 431-445), en el capitulo 2 argumentamos que las sucesivas reubicaciones geográficas del capital constituyan soluciones espaciales para las crisis de rentabilidad y control, que solo conseguían aplazar esa crisis en el tiempo y en el espacio. El capitulo 2 también se centra en los esfuerzos de las empresas automovilísticas para afrontar la crisis de rentabilidad y control de fuerza de trabajo mediante la introducción de importantes cambios en la organización de la producción y el proceso de trabajo. Para captar esta dinámica, introducimos el concepto de “solución tecnológica”. Las transformaciones posfordistas en la organización de la producción, según argumentamos, constituyeron un esfuerzo para poner en practica una solución tecnológica a los problemas de rentabilidad y control que, sin embargo, no han proporcionado un remedio más estable y más duradero que la sucesivas soluciones espaciales.

En el capitulo 3 introducimos el concepto de “solución mediante el lanzamiento de nuevos productos”, ya que los capitalistas intentan aumentar sus beneficios y su control, no solo desplazándose a nuevos lugares geográficos o transformando el proceso de trabajo, sino también desplazándose a nuevas industrias y líneas de producción menos sometidas a una intensa competencia y a otras molestias. El capítulo 3 se centra en las dinámicas internas e interrelacionadas de tres ciclos macroproductivos: la industria textil mundial (esencial en el siglo XIX), la industria automovilística mundial y los nuevos sectores emergentes de finales del siglo XX i comienzos del XXI. Comprobamos que, del mismo modo que la conflictividad laboral se ha desplazado geográficamente junto con la reubicación de la producción dentro de cada industria, también se ha desplazado intersectorialmente, a lo largo del tiempo, con el ascenso y declive de las nuevas industrias líderes.

Los capítulos 2 y 3 mantienen deliberadamente el angulo de visión centrado la dinámica trabajo-capital en relación con la recurrente reestruccturación espacial y tecnológico-organizativa de los procesos de acumulación capitalista. En el capitulo 4 ampliamos el ángulo de visión argumentando que la trayectoria genérica de la conflictividad laboral (y de la reestructuración capitalista) a escala mundial ha estado estrechamente asociada a la dinámica de la construcción del estado, los conflictos interestatales y la guerra mundial. De hecho, el rasgo característico más sobresaliente de toda la serie temporal de menciones de conflictividad temporal durante el siglo XX, recogidas en la base de datos del WLG, es la estrecha interrelación de oleadas de conflictividad laboral y guerras mundiales, así como la interrelación entre conflictividad laboral y hegemonías mundiales. En el capitulo 4 volvemos a contar la historia de la conflictividad laboral a escala mundial durante el siglo XX, con la política internacional en el centro de la escena y, al hacerlo, introducimos un tipo final de solución, la solución financiera, porque, al igual que se produce el desplazamiento del capital a nuevas industrias y lineas de producción para escapar de las intrenas presiones competitivas en determinadas esferas de la producción (nuestras soluciones de lanzamiento de nuevos productos), en periodos de competencia intensa y generalizada, el capital ha tendido a alejarse del comercio y la producción y a dedicarse a las finanzas y la especulación. recurriendo al concepto de “expansión financiera” de Giovanni Arrighi (1994), denominamos a esa estrategia solución financiera.

Como veremos en el capitulo 4, la solución financiera fue un mecanismo clave en el desarrollo de la crisis de sobre producción de finales del siglo XIX y tuvo un profundo impacto sobre la trayectoria de la conflictividad laboral a escala mundial en la primera mitad del siglo XX. De forma parecida, una solución financiera aún más masiva ha constituido el mecanismo clave del desarrollo de la crisis de sobreacumulación de finales del siglo XX y, como argumentaremos, también ha tenido un profundo impacto sobre la trayectoria de la conflictividad laboral a escala mundial en las últimas décadas del siglo XX. En el quinto y último capitulo examinaremos esas y otras semejanzas entre el pasado y el presente, en un esfuerzo por evaluar la naturaleza y el probable desarrollo futuro de la crisis actual del movimiento obrero, y también volveremos a los debates con los que se inicio esta introducción. (pp. 51-53)

Els moviments obrers i la mobilitat del capital

El capítol 2 es centra en la dinàmica de la conflictivitat laboral a escala mundial i la mobilitat del capital en el que es considera generalment com el principal sector industrial del capitalisme del segle XX, la indústria automobilística. Revisant EE.UU, Europa occidental, Brasil, Sud-àfrica i Corea del Sud mostra que pràcticament en tots els llocs en els quals es va estendre la producció en massa d’automòbils es va constituir també ràpidament un moviment obrer, que va obtenir importants millores quant a salaris i condicions de treball. Identifica una pauta recurrent, en la qual les empreses automobilístiques responien a cada onada successiva de conflictivitat laboral desplaçant la producció a nous llocs, amb una força de treball relativament barata i controlable. Aquesta estratègia de mobilitat del capital va tenir efectes notablement debilitadors sobre el moviment obrer als llocs d’on fugia el capital, però creava i enfortia nous moviments obrers en cada ubicació successiva de l’expansió d’aquesta indústria. Sembla com si les empreses automobilístiques haguessin estat perseguint per tot el món el miratge d’una força de treball barata i disciplinades, només per veure com recreava contínuament moviments obrers militants en les noves ubicacions.

Una solució tecnològica postfordista?

Donat que amb la reubicació geogràfica no n’hi havia prou per recuperar la rentabilitat i controlar els treballadors es va pensar en una solució tecnològica mitjançant la posada en pràctica d’importants innovacions en el procés de treball: treball en equip, just-intime, que, segons els països, es va dur a terme de forma més o menys dura. Però això no va suposar una solució estable a la conflictivitat laboral. Amb aquests sistemes es volia “integrar” els treballadors als objectius empresarials, però no es va assolir. D’altra banda, aquests sistemes fan fins i tot més vulnerables les empreses, perquè si un element en el sistema fa vaga, afecta més que abans a tots els elements.

El “éxito” de estas prácticas para controlar a los trabajadores en Japón, se ha visto que estaban basadas en la seguridad en el empleo, pero esta seguridad estaba limitada a grupos específicos de trabajadores (…) y su éxito depende de la creación de un amplio “amortiguador” compuesto por trabajadores con empleos inseguros en el nivel más bajo del sistema de subcontratación, y por trabajadores a tiempo parcial y temporales en las empresas de nivel superior.

Al Japó, a causa de l’estructura familiar aquesta estructura es va mantenir bé, però a mesura que aquest dualisme del mercat de treball creix i ha adoptat una nova forma espacial - amb els estrats inferiors i superiors del sistema ubicats a múltiples països- la probabilitat que els estrats inferiors romanguin submisos decreix. Per tant, en la mesura que aquestes pràctiques continuïn predominant en el futur, és molt probable que es mantingui la dinàmica per la qual les empreses automobilístiques produeixen nous moviments obrers militants en cada nou focus de ràpida expansió.

Pot succeir també que la combinació d’aquestes estratègies -solucions espacials i solucions tecnològiques /organitzatives- pot estar conduint a la reconsolidació d’un procés espacialment bifurcat. D’una banda, noves innovacions en organització i tecnologia, en la mesura que poden ser monopolitzades pels innovadors, proporcionen la base per a pactes socials treball-capital-estat més consensuades, permetent que la legitimitat es combini amb la rentabilitat, encara que sigui per a una força de treball d’una mida menor; d’altra banda, en països més pobres, l’avantatge competitiu dels quals es basa en una continua disminució dels costos, les exigències de rentabilitat condueixen a repetides crisis de legitimitat.

No obstant això, és poc probable que al segle XXI els treballadors de l’automòbil exerceixin en el moviment obrer mundial el paper central que han exercit el segle XX, perquè no sembla que la indústria automobilística continui sent central el segle XXI, ja que el capital es desplaça cap a noves indústries i línies de producció, a la recerca de beneficis més elevats i major control sobre la força de treball.

Fins aquí hem vist un desplaçament geogràfic i tecnològic del capital per augmentar la rentabilitat i controlar la força de treball, ara veurem els seus intents de solució mitjançant el “llançament de nous productes”.

Els moviments obrers i els cicles de productes

Els capitalistes responen a una disminució dels seus beneficis en determinada indústria amb la reubicació geogràfica (solució espacial) o mitjançant innovacions en el procés de producció (solució tecnològica/organitzativa), però també poden desplaçar el capital a noves línies de producció i indústries més noves i rendibles. Què succeeix llavors?

  • 1: la ubicació principal de la classe obrera i de la seva lluita es desplaça, en un sector industrial donat, al costat del desplaçament de la ubicació geogràfica de la producció. Ho mostra amb l’automòbil el segle XX i el tèxtil el segle IXX.
  • 2: així mateix la conflictivitat es desplaça d’un sector industrial a l’altre, acompanyant l’ascens i declivi dels principals sectors del desenvolupament capitalista.

El capítol 3 presenta una reformulació crítica de la teoria dels cicles dels productes, per tal de vincular les dinàmiques intraindustrial i interindustrial i d’establir fonaments per a una anàlisi comparativa entre els cicles intraindustrials. Els cicles s’encavalquen entre ells. La formació de la classe obrera i les seves lluites són processos clau que indueixen el desplaçament del cicle d’un producte al següent. La conflictivitat laboral és un component clau del procés.

Analitza el cicle del producte automòbil. A mesura que es desenvolupa el cicle del producte, els beneficis van disminuint, de manera que el capital no està en condicions de concedir als treballadors condicions suficients que els mantinguin satisfets. Conclou que: els últims llocs on s’ha iniciat la producció en massa d’automòbils han sofert les contradiccions socials del desenvolupament capitalista (fins i tot la força de la classe obrera) sense els beneficis que els permetien afrontar amb èxit aquestes contradiccions socials. Les regions més perifèriques es veuen obligades a competir d’acord amb estratègies més intensives en treball i més repressives.

En resum, en ambdues indústries (automòbil i tèxtil) les solucions espacials per a les crisis locals de rentabilitat i control de la força de treball van ser impulsades no solament per la competència intercapitalista, sinó també per la conflictivitat laboral. A més, en ambdues indústries les solucions espacials només van aconseguir un “ajornament” espacio-temporal de les crisis de rentabilitat i control, fent cada vegada més difícil resoldre-les mitjançant acords estables de capital i treball. (p. 108)

Si considerem els cicles d’ambdós productes com un sol fenomen interconnectat, podem veure que l’ascens i declivi cíclics de la conflictivitat laboral dins de cada sector aquesta inserit en un desplaçament de la conflictivitat laboral d’un sector industrial a l’altre a mesura que s’inicien cicles de nous productes. Capital i conflicte van units. El capital es mou fugint del conflicte que afecta la seva taxa de benefici (el conflicte com a motor històric del capitalisme), però com que ni la solució espacial, ni la solució tecnològica, ni l’aparició de noves indústries no poden solucionar l’element conflictiu que inherent al capital16, doncs allà on va el capital immediatament el segueix el conflicte.17

En resum, la dinàmica general de la conflictivitat laboral a escala mundial ha estat inserida en l’ascens i declivi dels cicles dels productes i les consegüents modificacions del caràcter del poder de negociació dels treballadors (pàg. 113)

Silver fa una menció especial al sector del transport. Paradoxalment, la mobilitat del capital requereix inversions relativament immòbils en el sector del transport: ferrocarrils, autopistes, ports, aeroports.18

El paper exercit per la regulació estatal ha estat molt més decisiu i directe en la dinàmica de la conflictivitat laboral en el transport que en altres sectors. Els treballadors dels transports continuen tenint un gran poder de negociació en el lloc de treball. Però, el poder d’incidir que els queda als treballadors,19 l’utilitzaran per beneficiar genèricament als treballadors o en lluites de caràcter més corporatiu?

Serà la solució el llançament de nous productes?

És Difícil identificar un únic producte que exerceixi actualment un paper equivalent al que van exercir històricament el complex tèxtil en el segle XIX o l’automòbil en el XX. Una característica molt destacada del capitalisme contemporani és el seu eclecticisme i flexibilitat, apreciables en el bigarrat conjunt d’opcions que presenten els béns de consum i en la ràpida aparició de nous articles i noves formes de consumir els antics. Per això definirà diverses indústries que mereixen atenció des del punt de vista de la formació de la classe obrera i la conflictivitat laboral a escala mundial.

Silver revisa la indústria dels semiconductors, els serveis al productor, l’ensenyament i serveis personals, com els nous sectors de desenvolupament del futuro.20 En relació amb aquests sectors comenta algunes coses que tenen interès. Tals com:

  • en els serveis al productor hi ha una altra important localització geogràfica i industrial de formació de nova classe obrera i de potencial conflictivitat laboral. Silver destaca com els treballadors han aconseguit alguns triomfs perquè “aquestes campanyes han suposat una reavaluació del model organitzatiu tradicional (dels treballadors), i una opció per un nou model d’organització més basat en la comunitat” (pàg. 127), recolzant-se a tota la ciutat, recorrent al suport d’aliats a les capes socials no interessades directament en el problema (com el segle XIX, per als obrers tèxtils del Regne Unit que havien de fer front a múltiples patrons, el poder associatiu a tota la regió era una mica essencial). I “Finalment, ja que aquestes transformacions en l’organització de la producció han anat de la mà d’una transformació de la composició ètnica i de gènere de la classe obrera, les campanyes han tingut que afrontar simultàniament qüestions de raça, genero, ciutadania i classe, el que ha comportat una transformació dels propis activistes a fi de reflectir millor la composició dels treballadors, ocupant-se de les necessitats i reivindicacions específiques d’aquesta nova força de treball, com la cura dels nens i l’aprenentatge de l’anglès” (pàg. 129). És a dir, d’una banda han hagut d’eixamplar el concepte de treballadors, per donar cabuda a aliances de no treballadors, i, per l’altre, l’àmbit de les reivindicacions. Però el potencial de poder obrer és una cosa que està encara per demostrar i correspon a la creativitat dels treballadors innovar mitjançant formes de lluita que siguin aptes en aquest nou context.
  • el sector de l’ensenyament, que, per a ella, és decisiu per al procés d’acumulació de capital el segle XXI (per necessitar el coneixement per produir). Els professors són proletaris, ja que fa molt temps que no tenen els seus propis mitjans de producció, sinó que per sobreviure han de vendre la seva força de treball (en general a l’Estat). Gran part del poder de negociació dels professors és a causa que ‘les empreses’ no poden desplaçar les seves activitats ni en el temps ni per mitjà de la tecnologia. Encara que ella mateixa acaba dient que “pot esperar-se que qualssevol canvis tecnològics en el procés de treball de l’ensenyament insereixin els professors en una divisió tècnica del treball, vulnerable a les pertorbacions en una mitjana que no ho va ser mai abans” (pàg. 137).
  • El creixement a finals del segle XX del sector dels serveis personals suggereix una tendència significativa cap al debilitament general del poder de negociació en el lloc de treball.

Arribant com a conclusió a:

El lugar principal de la formación de la clase obrera y de sus protestas correspondientes se ha desplazado dentro de cada industria junto con la reubicación geográfica de la producción, así como de una industria a otra acompañando el ascenso de nuevas industrias líderes y el declive de las antiguas. (…) Por el momento, no es posible todavía identificar un sector que juegue, en los procesos de escala mundial de acumulación de capital, una función análoga a la que desempeñaron la industria textil o la del automóvil en los siglos XIX y XX respectivamente. (…) A comienzos del siglo XXI, la fuerza de trabajo en nuevas industrias líderes –como los semi-conductores- así como en industrias bien establecidas, como el textil y el automóvil , se concentra en países de renta baja y media, por lo que es probable que el centro de conflictividad laboral a escala mundial durante el siglo XXI se concentre en esos países. (p. 140)

Els moviments obrers i la política mundial

A partir d’aquí àmplia la seva anàlisi del món estrictament laboral, a la composició de la societat:

La trayectoria genérica de la conflictividad laboral (y de la reestructuración capitalista) ha estado estrechamente asociada a la dinámica de la construcción del estado, los conflictos interestatales y la guerra mundial. (…) estrecha interrelación entre oleadas de conflictividad laboral y guerras mundiales, así como la interrelación entre la conflictividad laboral y hegemonías mundiales. (p. 52)

La característica més excel·lent del panorama general de la conflictivitat laboral a escala mundial durant el segle XX és la interrelació entre conflictivitat laboral mundial i les dues guerres mundials. La transició d’una pauta de militància obrera creixent i explosiva a una altra relativament suau i declinant aquesta vinculada a l’establiment d’un nou règim hegemònic en finalitzar la Segona Guerra Mundial marcat per un nou contracte social entre capital i treball en els països centrals.

Les dinàmiques del cicle del producte i de les guerres mundials han tingut conseqüències oposades sobre el perfil general espai-temporal de la conflictivitat laboral mundial. La dinàmica bèl·lica, augment els conflictes laborals, al contrari, els canvis espacials associats al cicle del producte, suavitzen els conflictes laborals. Durant la primera meitat del segle XX les guerres van poder més que el cicle del producte, en la segona meitat, l’hegemonia nord-americana va fer que prevalgués la dinàmica del cicle del producte (es va suavitzar el conflicte)

La globalització de finals del segle XIX i l’ascens del moviment obrer modern

A finals del segle XIX creix fortament el moviment obrer (partits i sindicats). Les vagues del període 1905-1914 van posar de manifest la vulnerabilitat del capital davant l’agitació obrera als sectors del transport i la mineria. L’aparició d’una classe obrera políticament organitzada va exigir alguna cosa més que una modificació de tàctica en les classes dominants, els portà a un canvi d’estratègia. Aquest canvi fonamental podria denominar-se “la socialització de l’estat”: intervencionisme econòmic i inici de l’estat del benestar.

Així mateix, les guerres colonials de la primera part del segle van fer que els estats necessitaran més els seus ciutadans: L’ampliació dels drets democràtics i laborals estava destinada a enfortir la lleialtat (nacional) de la classe obrera i mantenir a ratlla l’espectre de la revolució. “L’interès nacional vital” va facilitar que durant la guerra, i després d’ella, no només es van ampliar els drets sindicals sinó també el dret al vot.

Alguns homes d’estat europeus creien el 1914 que la guerra aplacaria els conflictes socials. En vigílies de la I guerra mundial, la política internacional i la política obrera estaven ja profundament entrellaçades.

El cercle viciós del conflicte intern i internacional

El 1914 es considerava que l’internacionalisme proletari faria que els treballadors rebutgessin lluitar contra els treballadors d’altres països. Donada la militància de la classe obrera europea en les dècades anteriors a la guerra, a la majoria dels observadors de l’època els va sorprendre que els ciutadans europeus (inclosos la major part de la classe obrera) es precipitessin amb evident entusiasme a la guerra el 1914. La militància obrera i l’agitació socialista van declinar precipitadament als països bel·ligerants durant els primers anys de la guerra (el nacionalisme va poder més que els interessos de classe).

No obstant això, quan el 1917 va esclatar la revolució russa el sentiment contra la guerra era majoritari en les poblacions d’Europa i el 1918 semblava que la revolució socialista s’anava a estendre’s per tot Europa.

Des de 1929 el New Deal, els plans quinquennals soviètics, el feixisme i el nazisme, eren formes diferents de saltar del mercat mundial -liberal-, del període anterior que s’enfonsava, al salvavides de l’economia nacional. Els projectes tenien dos trets comuns: rebutjaven el laissez faire i pretenien una ràpida expansió industrial.

El vincle causal entre la conflictivitat laboral i l’esclat de la II guerra mundial és menys immediat en aquesta guerra que en la primera.

Després de la II G.M. a tot el món colonial i semicolonial es van produir importants onades de conflictivitat laboral, però en la segona va ser molt mes intensa i va durar molt més temps. (guerres d’alliberament nacional)

Amb l’establiment de l’hegemonia mundial nord-americana després de la II Guerra Mundial es va posar fi al cercle viciós de guerra i conflictivitat laboral. La primera meitat del segle XX els moviments obrers de tot el món havien crescut en força i militància, mentre que els esforços per integrar-los i/o reprimir-los havien fracassat. Les onades de conflictivitat obrera es van entrellaçar amb aixecaments revolucionari generalitzats a tot el globus. Però, després de la II G.M. es va produir una clara modificació de la dinàmica de la conflictivitat laboral a escala mundial, que passo en cas de tenir un caràcter creixent/explosiu la primera meitat del segle a presentar un perfil estable/declinant en la segona meitat del mateix. (p. 168). A més, les onades de conflictivitat laboral anaven distanciant-se cada vegada més de les crisis revolucionàries. (p. 169)

Hi havia una impressió generalitzada que l’economia i la política del laissez faire havien contribuït al caos social i polític dels anys d’entreguerres i de guerra, la qual cosa va contribuir a modificar la filosofia que orientava a les institucions internacionals. Mentre la imatge que inspirà la Societat de Nacions era l’estat guardià del segle XIX, la imatge en la qual es basaven les Nacions Unides era l’Estat del Benestar del segle XX. (p. 170)

De forma semblant es van reformar les institucions monetàries i comercials internacionals, en una direcció que reconeixia el dret i el deure dels estats-nació de protegir els seus treballadors, empreses i monedes de l’anihilació per les forces no regulades del mercat mundial. Les institucions econòmiques globals s’havien de conjuntar amb l’aplicació de polítiques keynesianes a escala nacional. El programa keynesià pressuposava una treva, que no una solució, en el conflicte treball-capital, basada en un acord tripartit subscrit entre governs, sindicats i empreses.

Totes aquestes concessions a la classe treballadora (dels països centrals), van posar en qüestió la rentabilitat. Davant de la necessitat de noves estructures institucionals a escala nacional i empresarial per recuperar-la s’inicia una nova etapa caracteritzada per la integració sindical, expansió internacional, neoliberalisme, etc.

Al Tercer Món no hi havia Plà Marshall per a la reconstrucció i represa del procés d’acumulació. Per atreure el capital estranger era necessari un clima “adequat” per a les inversions, inclosa la garantia d’una força de treball disciplinada. Una vegada que els líders del moviment nacionalista controlaven el poder de l’estat, les lluites d’obrers i camperols perdien invariablement gran part del suport que els havien prestat altres classes socials.

La reestructuració a escala mundial dels processos d’acumulació de capital va influir molt significativament sobre el poder de negociació de la força de treball. La combinació de reforma, repressió i reestructuració va conduir al declivi dels moviments obrers al món els 50 i 60 (del segle XX). I l’onada de conflictivitat laboral al final dels anys seixanta (maig 68, juny 79 a França) va ser un detonador per a l’enlairament de l’expansió del capital transnacional, del capital europeu occidental i l’ampliació i intensificació de l’IDE nord-americana cap a les àrees de baixos salaris.

De este modo se llegó a un callejón sin salida en la pretensión de integrar al movimiento obrero en un sistema capitalista mundial reformado, lo cual necesariamente debía conducir a otra crisis a escala mundial. Ésta se inició durante la década de los setenta; al principio cobró forma de una crisis del capitalismo mundial y del poder mundial estadounidense, pero, a finales de la década de los ochenta, se había convertido en una crisis a escala mundial de los movimientos obreros. (p. 180)

De la crisi de l’hegemonia USA a la crisi del moviment obrer mundial

A començaments de la dècada dels vuitanta, les millores obtingudes pel moviment obrer a les fàbriques havien quedat en gran manera sepultades. A més, s’esperava que els sindicats controlessin les seves bases, a canvi de la seva participació en els processos de presa de decisions a escala de fàbrica. D’altra banda, un capital cada vegada més mòbil “votà amb els peus” no solament intensificant i aprofundint la reubicació geogràfica del capital productiu cap a àrees de baixos salaris, sinó també acumulant capital en forma líquida a nombrosos paradisos fiscals (encara que no només en aquests).

Al tercer món al principi van augmentar els conflictes, perquè havia augmentat la classe obrera (amb l’arribada del capital estranger), però amb la crisi del deute i els ajusts estructurals consegüents es va debilitar el poder dels treballadors, tant al mercat laboral com en el lloc de treball. Alhora es va produir una important reorientació en la direcció dels fluixos de capital financer, sent ara els Estats Units el país que succiona liquiditat de tot el món.

Des de l’atalaia de 2002, la crisi dels moviments obrers de finals del segle XX semblava ser més llarga i profunda que l’experimentada a finals del segle XIX.

La dinàmica actual des d’una perspectiva històric-mundial

Ni l’expansió a l’exterior ni les transformacions tecnològiques no eliminen els conflictes laborals. El capital els porta amb si amb la classe obrera que crea.

Si bé les solucions espacials tendeixen a tancar la divisió Nord-Sud, les solucions tecnològiques i de llançament de nous productes, així com el proteccionisme, tendeixen a eixamplar-la contínuament, per la qual cosa les reivindicacions i el poder de negociació van de la mà, creant les condicions per a crisis socials permanents en gran part del món postcolonial.

Desde la perspectiva adoptada aquí, la crisis de los movimientos obreros a finales del siglo XX es coyuntural y será probablemente superada con la consolidación de nuevas clases obreras en formación. (p. 192)

Però encara que resulti molt menys negativa del que s’acostuma a pensar, el poder de negociació en el lloc de treball s’està veient debilitat al segle XXI i el poder dels nous sectors es troba més pròxim al del tèxtil del segle XIX que a l’automòbil del XX. El declivi actual de la militància obrera pot remetre’s a una tendència cap al debilitament general del poder de negociació en el lloc de treball.

Es pot esperar que el pes del poder associatiu, basat en organitzacions sindicals i polítiques a escala de ciutat o regió (basant la seva organització laboral en la comunitat), en les estratègies de poder globals del moviment obrer vagi augmentant.

La victoria no se puede alcanzar basándose principalmente en el poder estructural autónomo de los trabajadores, sino, por el contrario, en la alianza con grupos y capas del conjunto de la comunidad, y en los recursos que ésta pueda aportar. (p. 194)

Fins al moment, per a Silver el poder associatiu el representaven sindicats en el lloc de treball. Ara àmplia aquesta visió a escala de ciutat, regió i comunitat sortint de l’àmbit de la classe obrera tal com ella l’havia utilitzat fins al moment.21

El declive de la conflictividad laboral y la desradicalización de los movimientos obreros en la segunda mitad del siglo XX parecen consecuencia de una transición a una situación de guerra más controlada y limitada, así como un entrono internacional que fue más favorable a los trabajadores. Si en el siglo XXI podemos volver a una situación de conflcitividad obrera creciente y radicalizada a escala mundial, es algo que también depende de que regresemos a una situación de crecientes conflictos internacionales y de guerra mundial, como en la primera mitad del siglo XX. (p. 195)

La conflictivitat laboral mundial el segle XX ha seguit una trajectòria pendular entre crisi de rendibilitat i crisi de legitimitat. Les dislocacions a escala mundial de les formes establertes de vida i aliment provocades per aquest gir (perduda de poder dels treballadors) a finals del segle XX cap als mercats desregulats estan produint de nou una profunda crisi de legitimitat social per al capitalisme mundial.22

El paràgraf final:

El desafio al que se enfrentan los trabajadores del mundo a comienzos del siglo XXI es la lucha, no sólo contra la propia explotación y exclusión de cada uno, sino a favor de un régimen internacional que subordine verdaderamente los beneficios al sustento y bienestar de todos. (p. 200)

Ni una sola paraula que impliqui el caminar cap a un canvi de sistema. Es dedueix que aposta per un nou moviment pendular cap a la legitimació. I això malgrat que ella mateixa mostra que això no pot funcionar pel propi moviment pendular.

Enllaços externs

Wildcat: Dossier zu Forces of Labour. (en alemany)
prol-position: why have we translated Forces of labour?
Counterpucnch.org: a review of Beverly Silver’s Forces of labour. (en anglès)
Johns Hopkins University: Beverly Silver (en anglès)
Worker’s liberty: an interview with Beverly Silver. (en anglès)

Joan Junyent i Miren Etxezarreta, Seminari d’Economia Crítica Taifa, desembre 2006.
Text sota una llicència Creative Commons de reconeixement-no comercial-compartir igual

Notes

  1. Silver incluye en esto tanto la huelga general de 1995 en Francia, como las protestas de los movimientos sociales desde Seattle hacia acá
  2. La heterogeneidad de la clase obrera dificulta mucho que así sea.
  3. El núcleo del volumen 1 de El Capital puede leerse como una historia de la dialéctica entre la resistencia obrera frente a la explotación en el lugar de producción y los esfuerzos del capital por superar esta resistencia revolucionando constantemente la producción y las relaciones sociales.
  4. En algunos aspectos se puede considerar una metodología débil pues en muchos países, muchas huelgas no aparecen en los periódicos (ej. durante todo el periodo franquista en España) y tampoco recoge formas de protesta menos visibles (o que no hayan tenido presencia en la prensa ya que debe tenerse en cuenta también el papel de los medios de comunicación hoy en el capitalismo actual para ver posibles sesgos que puede presentar esta metodología).
  5. No podemos olvidar que el capital es una relación social; una relación social conflictiva en la que los propietarios del capital se apropian del plustrabajo de los obreros.
  6. El ciclo de reproducción del capital D-M-D’ aparte de producir plusvalia para el capital, reproduce el capitalismo en si mismo, incluso acrecentando sus propias contracciones al generar más (o mayores) capitalistas y más proletariado.
  7. Lo mismo podría decirse para el sector de las comunicaciones.
  8. muy menor en el textil, mayor en automóvil y transporte
  9. En general no parece que realmente sean sectores que puedan sustituir al del automovil –por cambiantes- y porque las huelgas en estos sectores dañan poco el proceso de acumulación -dejar de producir unos días no supone nada grave-.
  10. Significa ésto un paso hacia la “multitud”?
  11. Queda por ver si ésta resultará lo bastante perturbadora para las élites mundiales como para provocar una nueva oscilación del péndulo hacia la protección del sustento y la seguridad.
  12. Silver inclou en això tant la vaga general de 1995 a França, com les protestes dels moviments socials des de Seattle cap a aquí
  13. L’heterogeneïtat de la classe obrera dificulta molt que així sigui.
  14. El nucli del volum 1 d’El Capital pot llegir-se com una història de la dialèctica entre la resistència obrera davant l’explotació al lloc de producció i els esforços del capital per superar aquesta resistència revolucionant constantment la producció i les relacions socials.
  15. En alguns aspectes es pot considerar una metodologia feble ja que a molts països, moltes vagues no apareixen als diaris (ex. durant tot el període franquista a Espanya) i tampoc no recull formes de protesta menys visibles (o que no hagin tingut presència en la premsa ja que s’ha de tenir en compte també el paper dels mitjans de comunicació avui en el capitalisme actual per veure possibles biaixos que pot presentar aquesta metodologia).
  16. No podem oblidar que el capital és una relació social; una relació social conflictiva en la qual els propietaris del capital s’apropien del plustreball dels obrers.
  17. El cicle de reproducció del capital D-m-D’ a part de produir plusvàlua per al capital, reprodueix el capitalisme en si mateix, fins i tot augmentant les seves pròpies contraccions en generar més (o majors) capitalistes i més proletariat.
  18. El mateix podria dir-se per al sector de les comunicacions.
  19. molt menor en el tèxtil, major en automòbil i transport
  20. En general no sembla que realment siguin sectors que puguin substituir al de l’automòbil -per canviants- i perquè les vagues en aquests sectors danyen poc el procés d’acumulació -deixar de produir uns dies no suposa gens greu.
  21. Significa això un pas cap a la “multitut”?
  22. Queda per veure si aquesta resultarà prou pertorbadora per a les elits mundials com per provocar una nova oscil·lació del pèndol cap a la protecció de l’aliment i la seguretat.

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