Aquesta article coescrit amb Elena Idoate està inclòs en Hay pobres porque hay muy, muy ricos, Informes de economía nº4. Seminari d’economia crítica Taifa (2007).
PDF (format Informe): La precariedad del bienestar (J. Junyent i E. Idoate)
PDF (format article): La precariedad del bienestar (J. Junyent i E. Idoate)
Introducción: el papel de la protección social
Además de los salarios, que constituyen la principal fuente de ingresos del conjunto de la clase obrera, contamos con una estructura de protección social implementada a través del Estado que permite asegurar un cierto nivel de bienestar. Es lo que llamamos el Estado del bienestar. Éste es el resultado de las luchas sociales para establecer medidas de protección ante situaciones en las que los trabajadores sufren un empeoramiento de sus condiciones de vida. Además, se establecen ciertos vínculos solidarios para mejorar el reparto de la riqueza y promover la igualdad puesto que las relaciones laborales no aseguran un bienestar suficiente para todo el mundo y de manera justa. Cuando hablamos de protección social nos referirnos a aquellas intervenciones públicas para aliviar las situaciones de enfermedad, invalidez, vejez, supervivencia (viudedad y orfandad), ayuda familiar, paro, vivienda y exclusión social. Aunque todas estas partidas se agrupan bajo el epígrafe de gasto social la financiación de dicho gasto corresponde a sistemas distintos: las pensiones y el subsidio de desempleo se financian con contribuciones de los trabajadores mientras que las restantes partidas (incluyendo la sanidad) se financian mediante impuestos.
En esta etapa actual de globalización económica y debido a la constante degradación de las condiciones laborales y salariales hay una creciente necesidad de protección social. Sin embargo, desde el terreno político no solamente se ignora este hecho, sino que además el pensamiento neoliberal dominante está centrando todos sus esfuerzos en desmantelar los derechos sociales. La partida la gana el capital: privatizaciones (encubiertas o a cara descubierta) que generan suculentos beneficios a las empresas privadas del negocio de la salud, la educación y las pensiones, entre otros; y reforzamiento del empleo como única forma de integración social y de obtención de medios de subsistencia, haciendo más dependientes a los trabajadores de los empleos, por precarios que estos sean.
En este apartado presentaremos brevemente la evolución de la protección social en España, para conocer qué está ocurriendo en aquellas fuentes que, además del salario, procuran ciertos niveles de ingresos y bienestar a los ciudadanos. No podemos ser muy optimistas con el Estado del bienestar, porque somos conscientes que las reglas del juego del capitalismo no permiten grandes concesiones a la clase obrera, y tampoco éste sustituye nuestras aspiraciones de una sociedad más justa. Además, la protección social para una gran parte de los ciudadanos a nivel mundial es inexistente o muy escasa. Pero todo ello no nos impide denunciar el empeoramiento de las condiciones de vida que suponen, como veremos a continuación, las reformas del Estado del bienestar en este país.
Es bien sabido que en España el Estado del bienestar se desarrolló de forma tardía a consecuencia de la dictadura franquista
| 1980 | 1993 | 2000 | 2004 | |
| España | 17,1 | 23,4 | 19,2 | 19,5 |
| UE-15 | 23,3 | 27,5 | 25,8 | 26,6 |
| Fuente: elaboración propia a partir de Eurostat. | ||||
| 1993 | 2000 | 2004 | |
| España | 2.968 | 3.558 | 4.321 |
| UE-15 | 4.484 | 5.953 | 6.970 |
| España como % de la UE-15 | 66,20% | 59,80% | 62,00% |
| Fuente: elaboración propia a partir de Eurostat. | |||
Las áreas de la protección social en españa
El gasto social
El gasto en prestaciones por desempleo ha disminuido considerablemente, ya que se partía de un período de elevado paro y, a partir del 1993, el desempleo ha disminuido aunque siendo reemplazado por altas tasas de temporalidad y precariedad en el mercado laboral. Debemos destacar por tanto que el elevado volumen de las prestaciones por desempleo no era a causa de la generosidad de las prestaciones sino cómo consecuencia del elevado paro registrado durante esos años. Con respecto a esta área, las orientaciones políticas son también importantes, y se comentan al final de este apartado.
El resto de funciones (invalidez, supervivencia, familia e hijos, vivienda y exclusión social) constituyen una amalgama de servicios sociales y prestaciones que, por sus reducidas cuantías y requiriendo la comprobación de la falta de recursos para su obtención, tienen más bien un carácter asistencial. Algunas de estas funciones han presentado cierto aumento del gasto por habitante y se han emprendido algunas nuevas políticas, pero siempre mejoras centradas en determinados colectivos y alejadas de perseguir una universalización de los servicios. En este campo, una de las iniciativas más recientes es la entrada en vigor, en el 2007, de la Ley de Dependencia
Los aumentos en algunas partidas del gasto social son engañosos, porque aunque aumentan lo hacen por debajo del aumento de la riqueza social o PIB. Es decir, aumenta el gasto en la mayoría de partidas pero menos de lo que ha aumentado la riqueza del país, con lo que la proporción del gasto que se dedica a aspectos sociales disminuye, como lo indica el cuadro 1.
Podría llegar a pensarse que la tendencia a la disminución y estancamiento del gasto en protección social se debe a la disminución de las prestaciones por desempleo causadas por la disminución del paro, pero ello no explica la totalidad de la caída en el gasto en protección social y además observamos descensos en gran parte de los componentes de la protección social. El descenso del gasto en protección social constituyó una opción del gobierno que opto por recortar gastos y en especial el gasto social para equilibrar las cuentas públicas, tal como exigía la Unión Europea
Este estancamiento del gasto social supone una doble penalización para los trabajadores españoles. Por un lado sufren un deterioro de los servicios públicos, los cuales con el mismo dinero deben afrontar un aumento de la población y de prestaciones, sólo tenemos que pensar en el ejemplo de la sanidad, cuya universalización de las prestaciones no ha ido pareja a un aumento de recursos, provocando, por ejemplo, largas listas de espera en muchas actuaciones. Por otro lado, este estancamiento del gasto público obliga a las familias a aumentar su gasto privado si quieren mantener un mismo grado de prestaciones. Así, por ejemplo, mientras el gasto publico en sanidad se encuentra estancado desde principios de los noventa, el gasto privado en sanidad ha aumentado y ya supone el 30% del gasto total en sanidad. Otro claro ejemplo es el de las pensiones, donde la amplia campaña de desprestigio contra las pensiones públicas y la supuesta insostenibilidad del sistema han llevado a un espectacular aumento (tanto en número como en importes) de los planes y fondos de pensiones privados. Paralelamente, el Estado está privatizando crecientemente los servicios sociales, financiando la producción privada de los mismos, sobre todo en las áreas de la educación y la sanidad.
En resumen, podríamos establecer un paralelismo entre la contención salarial contemplada en otros artículos de este Informe y la moderación social. En general, el gasto social en España presenta un estancamiento, y lo más grave es que esto ocurre con niveles de protección social insuficientes y a pesar del elevado crecimiento económico experimentado en las dos últimas décadas. La contención social, como en el caso de los salarios, ha facilitado un repartimiento más desigual de la riqueza. Además, los mecanismos de protección social han tendido a orientarse al modelo de sociedad del trabajo o “workfare”, en el que las prestaciones sociales están estrechamente vinculadas al trabajo asalariado; asimismo la intensificación del déficit social ha trasladado el esfuerzo a los individuos y familias, potenciando la iniciativa privada, convirtiendo los servicios del Estado de Bienestar en terreno para la obtención de beneficios.
| 1993 | 2000 | 2004 | |
| Enfermedad | 779 | 770,9 | 906 |
| Invalidez | 196,1 | 207,2 | 220,8 |
| Vejez | 994 | 1124,9 | 1200,2 |
| Supervivencia | 109,9 | 86,3 | 87,7 |
| Familia e hijos | 52 | 76,8 | 103,1 |
| Desempleo | 597,6 | 314,7 | 378,6 |
| Vivienda | 12,5 | 22,5 | 22,9 |
| Exclusión social | 13,8 | 17 | 26,4 |
| Fuente: elaboración propia a partir de Eurostat. | |||
Un vistazo a la protección del desempleo
La función de las prestaciones de desempleo es la de hacer frente a situaciones de carencia de unos ingresos mínimos para la subsistencia como consecuencia de la no participación en el mercado de trabajo por la falta de empleo. Una de las características actuales de las economías capitalistas es la existencia de elevadas tasas de desempleo. La crisis
La evolución del seguro por desempleo, tanto a nivel de gasto y número de perceptores como en la reforma de sus características normativas, ha presentado en España varias etapas. El paro se convirtió en un problema prioritario a raíz de la crisis de los años 70, pudiéndose identificar una primera etapa que coincide con la Transición y se caracteriza por un contexto de políticas democratizadoras y, en ciertos momentos, de confrontación sindical para lograr mejoras en lo laboral (huelgas). El Estado asumió y gestionó el problema del paro en este período mejorando la cobertura del desempleo
El pensamiento de fondo que inspira las recientes reformas del seguro de paro es que las prestaciones “desincentivan” la búsqueda de empleo por parte de los parados, convertidos en una costosa lacra para la competitividad. Ante este discurso cabe recordar que las prestaciones por desempleo son tan bajas que difícilmente pueden presentar semejantes ventajas con respecto a estar empleado y, además, que son financiadas por los trabajadores mediante la aportación previa del trabajador y las cotizaciones del resto de trabajadores. A este giro de inspiración de las prestaciones por desempleo le acompañan varios hechos relevantes: la reducción de las mismas, la continua utilización de los fondos de las cotizaciones al INEM para financiar a los empresarios con distintos tipos de bonificaciones, el establecimiento de condicionantes para la percepción del desempleo, como son el compromiso de actividad y la colocación adecuada
Como cualquier medida de política social, la implementación de prestaciones por desempleo puede tener una significación más amplia que la simple transferencia temporal de renta (o salario diferido), puesto que, junto con las pensiones, es una prestación financiada por el propio trabajo mediante cotizaciones. La prestación por desempleo puede constituir una estructura social solidaria que refuerce las posiciones de los trabajadores en relación a las condiciones laborales y salarios, haciéndoles menos vulnerables respecto al empleo. O bien, la limitación y constricción de las condiciones de las prestaciones por desempleo debilitan a las clases populares. En esta ocasión, observamos cómo la protección por desempleo tiende a recortar la garantía de ingresos y a convertirse en un instrumento del capital para hacer más dócil a la fuerza de trabajo.
En España, las prestaciones por desempleo pueden ser contributivas o asistenciales en función de si se cumplen o no las exigencias de haber cotizado durante el suficiente tiempo para acceder a las primeras. Podríamos decir que la prestación por desempleo cumple un doble objetivo de seguridad y de asistencia, para segmentos también distintos de la población (aquellos con una vinculación más estable al mercado del trabajo y otros con una participación laboral más débil). También los niveles de prestaciones son distintos, el subsidio de desempleo (asistencial) representa el equivalente al 75% del antiguo Salario Mínimo, importe con el que es imposible vivir sin otras ayudas o fuentes de ingresos.
Alrededor de un tercio de los parados oficiales
- El número de perceptores de la prestación contributiva es de 720,300, aproximadamente el 60% más que el 2000, debido en parte al repunte de los despidos, que cobran importancia desde finales de los 90, a las que se debe el aumento de las prestaciones de desempleo. Con respecto a la cuantía media, se observa una tendencia al estancamiento de los aumentos de la misma, pasando del crecimiento del 4,3% el 1997 al 2,9% el 2006.
- El número de prestaciones asistenciales (subsidios) el 2006 es de 373.800, 5.700 más que el 2000 y 19.700 más que el 2002 como consecuencia principalmente del subsidio a mayores de 52 años y por una incidencia importante del paro de larga duración.
En resumen, el gasto en desempleo pasa a tener una incidencia positiva para los empresarios (que se ahorran los costes de la formación, intermediación, etc. y se benefician de las bonificaciones a cargo de las cotizaciones) y, por otro lado, se refuerza la mayor dependencia de los trabajadores al empleo, condicionados a buscar empleo y aceptar puestos de trabajos cuyos requisitos son establecidos con criterios favorables a las necesidades del mercado laboral, facilitando la precariedad del trabajo.
Como conclusión, podríamos establecer un paralelismo entre la contención salarial contemplada en otros artículos de este Informe y la moderación social. En general, el gasto social en el Estado Español presenta un estancamiento, y lo más grave es que esto ocurre con niveles de protección social insuficientes y a pesar del elevado crecimiento económico experimentado en las dos últimas décadas. La contención social, como en el caso de los salarios, ha facilitado un repartimiento más desigual de la riqueza. Además, los mecanismos de protección social han tendido a orientarse al modelo de sociedad del trabajo o “workfare”, en el que las prestaciones sociales están estrechamente vinculadas a la obligación de realizar un trabajo asalariado; asimismo la intensificación del déficit social ha trasladado el esfuerzo a los individuos y familias, potenciando la iniciativa privada, convirtiendo los servicios del Estado de Bienestar en terreno para la obtención de beneficios.
| Total | Nivel contributivo | Nivel asistencial (subsidio + PER) |
Renta activa de inserción | |
| 1996 | 1342300 | 592600 | 749700 | 0 |
| 2000 | 1042700 | 446700 | 592100 | 3966 |
| 2005 | 1330432 | 720384 | 558702 | 51346 |
| Fuente: Boletín estadísticas laborales Junio 2007. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. | ||||
| Total | Hombres | Mujeres | |
| 1997 | 18,44 | 19,93 | 16,11 |
| 2000 | 20,31 | 22,38 | 17,73 |
| 2006 | 24,12 | 26,52 | 21,52 |
| Fuente: Boletín estadísticas laborales Junio 2007. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. | |||
Indicadores del grado de desarrollo de la protección social
Para analizar el grado de desarrollo de la protección social que brinda un estado contamos con tres indicadores básicos: el gasto social como porcentaje del PIB, el gasto social por habitante y el porcentaje de población adulta que trabaja en los servicios sociales.
El gasto en protección social expresado como porcentaje del PIB es el indicador más simple y nos da una idea del esfuerzo realizado en protección social en una sociedad. En el 2004, el porcentaje sobre el PIB dedicado a protección social era el 20%.
El gasto en protección social por habitante es un mejor indicador, especialmente para comparaciones internacionales, pues resuelve las limitaciones del gasto social como porcentaje del PIB. En términos constantes
El porcentaje de población adulta que trabaja en los servicios públicos sociales es otro buen indicador del grado de desarrollo del estado del bienestar. En España este porcentaje era, el año 2000, del 5,9%, poco más que la mitad de la media de la UE-15 que se sitúa en el 11% y a años luz de países con una mayor tradición en el estado del bienestar, como Suecia donde alcanza cerca del 17%.
Bibliografia
- FELIPE TÍO, María Jesús (2004) Un análisis del sistema de protección social de la Comunidad Valenciana. Universitat de Valencia, Servei de Publicacions.
- NAVARRO, Vicenç (2000) Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país. Anagrama, 2002.
- NOGUERA, Jose Antonio (2000) Las políticas de garantía de rentas II: protección por desempleo y rentas mínimas de inserción en Cambios en el estado del bienestar: políticas sociales y desigualdades en España Adelantado Gimeno, Jose (coord.), Icaria.
- RUIZ GALACHO, Encarna (2006) Las reformas laborales en España (1977-2002). Revista Laberinto, nº20.
Fuentes Estadísticas
- INEM. Estadística de demandantes de empleo, puestos de trabajo y colocaciones. Junio 2007.
- Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Boletín estadísticas laborales. Junio 2007. EPA y Prestaciones por desempleo.
- EUROSTAT. European social statistics, Social protection Expenditure and receipts 1980–99. European Communities, 2001.
- EUROSTAT. European social statistics, Social protection Expenditure and receipts 1996–2004. European Communities, 2007.


