Arxiu de la categoria: Cites

Que la gent d’esquerres continuï preguntant-se què passaria si deixem l’euro és negar-se a aprendre de l’experiència dels darrers anys. Ja no som al 2010. Ara ja sabem què ens ha passat per mantenir-nos dins l’euro.

– Costas Lapavitsas

El comunisme explicat a la manera de Hegel

Communism … is the genuine resolution of the antagonism between man and nature and between man and man; it is the true resolution of the conflict between existence and essence, objectification and self-affirmation, freedom and necessity, individual and species. It is the riddle of history solved and knows itself as this solution.

Karl Marx – manuscrits econòmico-filosòfics, citat a P. Singer – A Very Short Introduction to Hegel

Coneixement i comunitat…

Hegel insists that knowledge is only knowledge if it can be communicated. The necessity of language rules out the idea of an entirely independent consciousness. Consciousness must interact with other consciousnesses if it is to develop into self-consciousness. In the end, mind can only find freedom and self-understanding in a rationally organized community. So minds are not separate atoms, linked together by the accidents of association. Individual minds exist together, or they do not exist at all.

P. Singer – A very short Introduction to Hegel

Materialisme vs. idealisme…

Hegel can deny that this raw information amounts to knowledge, but he cannot deny that it suggests the existence of something outside mind itself. The same point holds even more obviously for the view that mind shapes the world practically by working upon it. Michelangelo may have thought of David, taken a lump of marble, and turned it into a statue that accorded with his thoughts; but he would not have got far if there had been no marble in the first place.

P. Singer – A very short Introduction to Hegel

Lefebvre era demasiado consciente de la fuerza y el poder de las prácticas dominantes como para no reconocer que la tarea última consiste en erradicar esas prácticas mediante un movimiento revolucionario mucho más amplio. Hay que derrocar y remplazar la totalidad del sistema capitalista de acumulación perpetua, junto con sus estructuras asociadas de clase explotadora y poder estatal.
La reivindicación del derecho a la ciudad es una estación intermedia en la ruta hacia ese objetivo. Nunca puede ser un objetivo en si misma, aunque cada vez mas parezca una de las vías más propicias a seguir.

David Harvey – La Icaria de Lefebvre, prefaci del llibre “Ciudades rebeldes”

Debt: The First 5000 Years - D. Graeber

Debt: The First 5,000 Years (David Graeber)

Debt: The First 5000 Years - D. Graeber
Debt: The First 5000 Years – D. Graeber

Títol: Debt: The First 5,000 Years
Autor: David Graeber
Editorial: Melville House
Any: 2011
ISBN: 978-1-933633-86-2

Alguns extractes del llibre de David Graeber en el qual analitza el paper del deute al llarg de la història de la huminitat.

“Surely one has to pay one’s debts.” The reason it’s so powerful is that it’s not actually an economic statement: it’s a moral statement. After all, isn’t paying one’s debts what morality is supposed to be all about? Giving people what is due them. Accepting one’s responsibilities. Fulfilling one’s obligations to others, just as one would expect them to fulfill their obligations to you. What could be a more obvious example of shirking one’s responsibilities than reneging on a promise, or refusing to pay a debt? It was that very apparent self-evidence, I realized, that made the statement so insidious.

As the great classicist Moses Finley often liked to say, in the ancient world, all revolutionary movements had a single program: “Cancel the debts and redistribute the land.”

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Extractes de “Por el bien del imperio” (J. Fontana)

Alguns extractes del llibre “Por el bien del imperio” de Josep Fontana

“Solo más tarde aprendí” dirá Kissinger en sus memorias “que las principales decisiones de política económica no son técnicas, sino políticas”.

J. Fontana – Por el bien del imperio (p. 456)

El 17 de octubre Honecker, que era partidario de responder al clima de protesta popular con la violencia, como habían hecho los chinos en junio en Tiananmen, fue destituido y reemplazado al frente del SED por Egon Krenz, contrario al uso de la represión. Pero los mayores problemas del país, como descubrió ahora el nuevo secretario general, eran de índole económica: la República Democrática Alemana estaba al borde de la quiebra, sin capacidad para hacer frente al pago de los intereses de su deuda exterior; algo que Honecker había ocultado a los dirigentes del partido. Cuando viajó a Moscú para comunicar a Gorbachov que el país se encontraba en una situación desesperada, recibió la respuesta de que la Unión Soviética no podía ayudarles y que la solución residía o en decirles a los ciudadanos alemanes que habían estado viviendo por encima de sus medios y que tocaba sacrificarse -algo que era imposible en aquellos momentos de protesta generalizada-, o en buscar la ayuda económica de la Alemania occidental, que solo se podría obtener a cambio de concesiones políticas.

J. Fontana – Por el bien del imperio (p. 681)
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Esta vez, además, el despertar de la protesta popular parece muy distinto al de otras ocasiones anteriores, y va a resultar más difícil contenerlo. No se trata de una repetición de las revueltas de 1968, que movilizaron a unos jóvenes que querían un mundo mejor y más justo, pero a los que el sistema, una vez derrotados, pudo recuperar sin demasiadas dificultades. Los jóvenes vuelven a ser la parte fundamental de estos nuevos ejércitos de protesta, pero su móvil es ahora mucho más directo y personal: en un mundo de desigualdad creciente, dominado por el paro y la pobreza, piden el derecho a un trabajo digno y a una vida justa, tal como se les prometió a sus abuelos cuando los llevaron a combatir en la guerra fría, no por la democracia, sino con el objetivo de asegurar el triunfo de la «jerarquía global establecida».

A lo cual hay que sumar el hecho de que, a diferencia de lo que sucedió en 1968, el sistema es ahora incapaz de integrarlos ofreciéndoles unas compensaciones adecuadas. Como los trabajadores de 1848, los jóvenes de esta nueva revuelta tienen muy poco que perder y un mundo que ganar. El futuro está en sus manos.

— Josep Fontana – Por el bien del imperio (p. 976)