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But as capitalism exhausts the posibilities for primitive acumulation at the expense of pre-capitalist and intermediate social formations, so it has to look elsewhere for fresh sources of labour power. In the end, it has only one place to go. It has to canibalize itself. Some capitalists – chiefly via the credit system but also through patterns of tied sub-contracting to larger firms or dependency upon monopoly sources of supply. Others are forced into the proletariat directly, sometimes on a part-time and sometimes on a full-time basis, through heightened competition and bankruptcy. Other layers within the bourgeoisie likewise lose their former independence and become mere wage labourers albeit within a finely graded hierarchical system.

— David Harvey – Limits to capital (p. 437)

Un estado de carcajada desatada, es la respuesta adecuada a las graves “cuestiones” que se complace en agitar la actualidad. Para comenzar por la mas manida: no existe la “cuestion de la inmigración”. .Que anade donde ha nacido?.Quien vive donde ha crecido?.Quien trabaja donde vive?.Quien vive alli donde vivian sus ancestros? .Y de quien son los ninos de esta epoca, de la tele o de sus padres?

La verdad es que hemos sido masivamente arrancados de cualquier pertenencia, que no somos sino parte de nada, y que a resultas de esto, tenemos a la vez que una inedita disposicion para el turismo, un innegable sufrimiento. Nuestra historia es la de las colonizaciones, las migraciones, las guerras, los exilios, la destrucción de todos los arraigos. Es la historia de todo lo que ha hecho de nosotros extranjeros en este mundo, invitados en nuestra propia familia. Hemos sido expropiados de nuestra propia lengua por la enseñanza, de nuestras canciones por las variedades, de nuestra carne por la pornografia masiva, de nuestra ciudad por la policia, de nuestros amigos por el salario.

La insurrección que viene

“El modelo de protección social que hemos conocido tiende a menos-menos porque ya ha dejado de ser necesario, al igual que lo ha dejado de ser la clase media: ambos han cumplido su función. La clase media actual fue inventada tras la II Guerra Mundial en un entorno posbélico, con la memoria aún muy fresca de la miseria vivida durante la Gran Depresión y con una Europa deshecha y con 50 millones de desplazados, y lo más importante: con un modelo prometiendo el paraí­so desde la otra orilla del Elba. La respuesta del capitalismo fue muy inteligente (en realidad fue la única posible, como suele suceder): el Estado se metió en la economí­a, se propició el pleno empleo de los factores productivos, la población se puso a consumir, a ahorrar y, ¡tachí­n!, apareció la clase media, que empezó a votar lo correcto: una socialdemocracia light y una democracia cristiana conveniente; para acabar de completar la jugada, esa gente tení­a que sentirse segura, de modo que no desease más de lo que se le diese pero de forma que eso fuese mucho en comparación con lo que habí­a tenido: sanidad, pensiones, enseñanza, gasto social… que financiaban con sus impuestos y con la pequeña parte que pagaban los ricos (para ellos se inventaron los paraí­sos fiscales). Todo eso ya no es necesario: ni nadie promete nada desde la otra orilla del Elba, ni hay que convencer a nadie de nada, ni hay que proteger a la población de nada: hay lo que hay y habrá lo que habrá, y punto”

Font: Escolar.net

Santiago Niño Becerra – El Paí­s

No es poden resumir millor les bases teòriques de les escoles de pensament macroeconòmic més influents en els nostres dies (els nous macroeconomistes primer i l’escola dels cicles econòmics reals més darrerament).

Yet recessions do happen. Why? In the 1970s the leading freshwater macroeconomist, the Nobel laureate Robert Lucas, argued that recessions were caused by temporary confusion: workers and companies had trouble distinguishing overall changes in the level of prices because of inflation or deflation from changes in their own particular business situation. And Lucas warned that any attempt to fight the business cycle would be counterproductive: activist policies, he argued, would just add to the confusion.

By the 1980s, however, even this severely limited acceptance of the idea that recessions are bad things had been rejected by many freshwater economists. Instead, the new leaders of the movement, especially Edward Prescott, who was then at the University of Minnesota (you can see where the freshwater moniker comes from), argued that price fluctuations and changes in demand actually had nothing to do with the business cycle. Rather, the business cycle reflects fluctuations in the rate of technological progress, which are amplified by the rational response of workers, who voluntarily work more when the environment is favorable and less when it’s unfavorable. Unemployment is a deliberate decision by workers to take time off.

Put baldly like that, this theory sounds foolish. Was the Great Depression really the Great Vacation? And to be honest, I think it really is silly. But the basic premise of Prescott’s “real business cycle” theory was embedded in ingeniously constructed mathematical models, which were mapped onto real data using sophisticated statistical techniques, and the theory came to dominate the teaching of macroeconomics in many university departments. In 2004, reflecting the theory’s influence, Prescott shared a Nobel with Finn Kydland of Carnegie Mellon University.

via G. Mankiw

P. Krugman (NY Times)

“Buscar en el aumento del desempleo entre los jóvenes europeos o en la incomprensión de la clase polí­tica hacia estos sectores juveniles la raí­z de un vandalismo inaceptable sólo ayuda a legitimar la violencia”. (La Razón)

Dicho de otro modo: encontrar causas coherentes para lo que sucede es peligroso. La imagen del antisistema sediento de sangre, surgido de no se sabe dónde, puede ser terrorí­fica, pero en el fondo es más tranquilizadora. Evita, después de todo, que los prosistema se pregunten si algo puede estar fallando.

Diagonal

“La internacionalización de la producción que, en el régimen capitalista toma necesariamente la forma de una concentración y de una centralización internacionales del capital cada vez más avanzadas, contrarresta cada vez más los intentos de los estados imperalistas “nacionales” de aplicar con éxito una polí­tica anticí­clica cuyo alcance sigue limitándose, en lo social, a las fronteras nacionales.”

— Ernst mandel – “La crisis 1974-1980” (p. 14)